MATÍAS CASTRO
Si bien para el público uruguayo el nombre de Regina Duarte está indisolublemente ligado a las telenovelas de Red Globo, su carrera de cinco décadas ha recorrido teatro y cine con distinta suerte, como ella misma dice. Llegó a Uruguay anticipando el estreno en Canal 12 de su última telenovela, "El astro", con la que volvió a tener un protagónico luego de algún tiempo de baja actividad en la pantalla chica. También ahora prepara una película con un actor y cineasta joven, que se estrenará el año que viene. Y, como ha hecho casi siempre, continúa trabajando en teatro. La estrella de "Roque Santeiro", "Malú mulher" y otras, habló de su trabajo.
-¿Qué imagen tenía de la versión original de "El astro"?
-No me acordaba mucho porque en el tiempo en que la dieron estaba viajando por el nordeste del Brasil con una obra de teatro histórica, sobre una mujer que fue condenada por la Inquisición. Era una historia muy triste sobre una muchacha revolucionaria. Fue poco antes de que yo hiciera Malú mulher. Conocía la actriz que hacía el papel, Teresa Raquel, y siempre fui una gran admiradora suya. Y como su trabajo era muy fuerte me acuerdo de algunas escenas que vi. El personaje me gustó porque me dio muchas posibilidades, ya que es madre, amante, mujer divorciada y enfrentada a su exmarido, con una tía envidiosa… en fin, todo tipo de dramas.
-¿La televisión la ha encasillado?
-Acabo de hacer un largometraje, pero hacía muchos años que no hacía nada. Leo dos o tres guiones por año, pero ¿cuánto tiempo hacía que no hacía cine? Yo pienso que la gente del cine me ve como una actriz de televisión, sin tiempo ni agenda, y cara. Yo lo siento porque querría haber hecho más cine. Pienso que ahora todo es distinto y se rompió algo, voy a hacer más cosas en cine. Creo que se rompió esa leyenda de que yo no estaría nunca disponible.
-Sin embargo en teatro ha trabajado con más continuidad.
-Ahora estoy preparando una pieza, Raimunda Raimunda, de un autor brasileño. Hacía cinco años que no trabajaba. Lo último fue Corazón Bazar, que era una recopilación de textos y poemas de un montón de autores como Vinicius de Moraes, Fernando Pessoa y Jorge Luis Borges.
-¿Quién eligió los textos?
-El director, José Pose, y yo. Hicimos una obra que hablaba de la vida, la muerte, del envejecimiento, la pasión, la sexualidad y el casamiento. Teníamos siete mujeres, todas interpretadas por mí, con algún cambio pequeño en la indumentaria.
"Sigo intentando ser como Gloria Pires"
-Algunos de esos temas también se ven en las telenovelas. ¿Tomarlos en teatro le aporta o permite algo distinto?
-Pienso que el teatro es el laboratorio donde puedo hacer investigaciones, experimentar y también tener tiempo para equivocarme. Puedo hacer muchas cosas que en la televisión no, porque ahí no hay tiempo. La televisión es una vidriera donde el actor puede mostrar lo que investigó en teatro. Por eso es importante volver al teatro. Ahora están haciendo una exposición de mi trayectoria, cincuenta años con ropas, objetos, videos, cartas, de todo. Y la exposición está armada de tal modo que los objetos están en un círculo y el núcleo, como una célula, es de lo que hice en teatro y el universo teatral en mi carrera. En la periferia están todos los trabajos en televisión y cine.
-A pesar de que el público la conoce más por la televisión que por el teatro.
-Sí, en cuanto a cantidad. Eso es cierto solo en lo que tiene que ver con la cantidad de gente que me ha seguido por televisión con las telenovelas.
-En Estados Unidos, por lo menos, se habla de que la televisión superó el prejuicio de que es menos que el cine. ¿Qué pasa en Brasil? ¿Los actores y guionistas todavía tienen que llegar al cine para ganar prestigio serio?
-Eso pasaba cuando empecé, había que dar el salto al cine para tener prestigio. Ahora no veo que esto siga ocurriendo. Claro que hay dos maneras de pensar en una carrera. Se puede trabajar para minorías más intelectualizadas, más sofisticadas, y se puede trabajar para la masa, para todo el pueblo. Hay que elegir y hay gente que no quiere hacer televisión porque quiere ser mejor vista por una clase más intelectual. Yo quiero todo, amo a la masa, soy "corintiana" (del equipo Corintians). Y también quiero actuar para gente más graduada, por eso cuando voy al teatro busco textos que agraden más a gente sofisticada. El teatro es caro, la masa no lo puede pagar y por eso ahí apunto a otro público.
-Y todo ese trabajo en teatro no ha evitado lo que decía al comienzo, que desde el cine la vean con prejuicios.
-Actuar en televisión tiene, para mí, la exigencia de darle cierto histrionismo, cierta exageración para captar la atención del espectador. Si estás ahí muy lineal, discreta y minimalista, la gente hace cualquier cosa en su casa, se distrae. Todo el tiempo hay que estar sorprendiendo al espectador. Eso no combina con el lenguaje de cine. La actuación en cine es más discreta y los directores me ven como una actriz exagerada. Y en el teatro hay que hacer cierta cosa exagerada para llegar hasta la última butaca.
-¿Todos los actores de televisión tienen que actuar así?
-No, todos no son así. Solo algunos. Yo siento que tengo que actuar así. A mí me encanta Gloria Pires, por ejemplo y ella es minimalista. Te emociona, te entusiasma. Es algo que yo no consigo. Yo estoy todo el tiempo intentando ser Gloria Pires. Por otro lado me siento muy orgullosa de ser exagerada, porque esa soy yo. Y siento que la gente me recibe muy bien, con mucho cariño.
-¿Y cómo le fue en la actuación en esta película nueva?
-No fue fácil contenerme. Me costó a mí y al director. En cine hay una historia que cuenta todo, el actor no precisa demostrar nada, tiene que decir sus diálogos y la imagen cuenta la historia. La película se va a estrenar el año que viene, se llama Gata vieja todavía maúlla. Pero no puedo contar mucho más.
-En estos cincuenta años de tu carrera la televisión ha cambiado mucho.
-Son muchos ingredientes que cambiaron. Al comienzo había una cosa más familiar en los grupos de trabajo, era menos gente, menos actores. Había prejuicios contra los hombres o mujeres que trabajaban en esto. Los hombres eran vistos como homosexuales, las mujeres eran vistas como de vida fácil. Pero como no había recursos, no había espacios, todo era muy creativo. No había camerinos, todos nos sentábamos en los pasillos esperando que nos llamaran a a escena. Pero nos encantaba. Fuimos ganando en comodidad y recursos. Por otro lado siento que estamos más industriales y siento que hace falta otro calor. Tal vez los jóvenes actores hoy no lo sientan, pero yo siento que falta algo de calor e intimidad. Antes cuando filmábamos afuera no teníamos ni siquiera baño y teníamos que pedirle a la gente en los barrios para usar sus baños. Hoy tenemos mucha cosa.
-¿Qué personajes recuerda con más cariño de todos los que ha hecho en televisión?
-Cuando evalúo una propuesta para actuar en una telenovela sigo un proceso en el que si no me apasiono con el personaje y la historia, no lo hago. Me apasionaron todos los que hice. Hay cosas que fueron muy fuertes en mi vida personal, Malú por ejemplo. Yo me había separado, tenía dos hijos y vivía por primera vez sola, sin padres ni marido. Haciendo esa serie viví mucho y aprendí mucho, reflexioné muchas cosas que de otra manera me habría llevado diez años lograr. La otra fue Chiquinha Gonzaga. Porque mi hija Gabriela hizo el personaje de joven y luego yo lo hice cuando era grande hasta que tenía ochenta y tres años. El maquillaje fue impresionante. Chiquinha era una mujer fuera de su tiempo, una compositora extraordinaria que revolucionó la música haciendo danzas, polcas, mezclando samba con xorinho, batuque, salsa. Era una mujer maravillosa y es un orgullo para mí haber interpretado a esa gran música brasileña.
Lima Duarte, una leyenda de la actuación, también de visita
Esta semana Montevideo recibió la visita de dos veteranas figuras del mundo de la actuación en Brasil. Junto a Regina Duarte, estuvo presente Lima Duarte, con el que no hay relación familiar. A diferencia de la carrera de Regina, la de Lima se ha desarrollado también con constancia en cine, aunque muy poco en teatro. De hecho su extensísima filmografía en la pantalla grande se extiende desde la película Quase no ceu (que en 1949 plantó las bases para el futuro establecimiento de la industria televisiva) hasta 2011, cuando participó de las películas Assalto ao Banco Central. Para los uruguayos el film más emblemático de Lima es Sargento Getúlio.
Pero ha sido su impresionante carrera de seis décadas en la televisión lo que lo convirtió en una leyenda dentro y fuera de fronteras. Coincidió con Regina Duarte en la recordada Roque Santeiro, basada en una obra de teatro de Dias Gomes. Sonhozinho Malta, el personaje que interpretó en Roque es considerado como uno de los más recordados de la historia de las telenovelas. Algo parecido ocurre, según especialistas, con Sasá Mutema, el que encarnó en la telenovela O salvador da pátria de 1989. Duarte también tiene su carreta como director: a fines de los `60 fue director por Globo, con quienes hizo la exitosa Beto Rockefeller. Este año, Canal 12 estrenará su telenovela Río del destino, titulada originalmente Araguaia.