Batalla final de la elección fue en París

Francia elige Presidente. Miles de personas se acercaron a los mítines de Sarkozy y Hollande. El opositor sigue siendo el favorito de la segunda vuelta. La crisis económica es el tema principal

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La batalla por la elección presidencial se libró ayer en las calles de París, donde los principales candidatos, el presidente Nicolas Sarkozy y el socialista Francois Hollande organizaron mítines, asegurando haber reunido 100.000 personas.

A una semana de la primera vuelta de los comicios, los dos candidatos organizaron mítines al aire libre a pocos kilómetros de distancia y prácticamente a la misma hora, Sarkozy en la plaza de la Concordia, lugar simbólico puesto que fue ahí que celebró su victoria en 2007; Hollande, favorito según los sondeos, en la explanada del castillo de Vincennes, situado en la periferia de la capital.

A la simultaneidad de las dos manifestaciones, que apareció claramente como una pulseada de movilización popular, siguió la guerra de cifras. Cada uno de los campos reivindicó haber reunido más de 100.000 participantes, cifras imposibles de verificar.

ESPERANZA. Nicolas Sarkozy, a quien los sondeos dan perdedor en la segunda vuelta, volvió a apelar a la "mayoría silenciosa" tras inscribirse en la continuidad de los grandes personajes de la historia de Francia.

Instó a la "Francia silenciosa" a "tomar la palabra". "No tengáis miedo, ellos no ganarán si vosotros decidís que queréis ganar", dijo, antes de pedir: "¡Ayudadme, ayudad a Francia!".

En su discurso, Nicolas Sarkozy prometió que, si es elegido, Francia abrirá un "debate" sobre el papel que el Banco Central Europeo (BCE) podría desempeñar para apoyar el crecimiento de los países de la Eurozona.

"Quiero plantear no sólo el problema de las fronteras, sino también el del papel del Banco Central en el apoyo al crecimiento. Es una cuestión que no podremos eludir, porque Europa no quiere perder pie en la economía mundial y debe absolutamente reanudar el crecimiento", dijo.

"Si el BCE no apoya el crecimiento, no tendremos suficiente crecimiento", insistió, señalando "los límites de las reglas fijadas en el tratado de Maastricht".

Ese tratado estipula que el BCE tiene por principal función ser el guardián de la ortodoxia monetaria y presupuestaria de los países de la zona euro y vigilar la inflación.

FAVORITO. Francois Hollande ha anunciado ya su intención de renegociar, si es elegido, el tratado europeo de disciplina presupuestaria (firmado a primeros de marzo por 25 países europeos) para agregar al mismo un capítulo sobre el crecimiento, un proyecto denunciado por Sarkozy.

A unos kilómetros de distancia del mitin de Sarkozy, el candidato socialista empezó su discurso en la explanada del castillo de Vincennes aludiendo al tiempo, en momentos en que un pequeño claro se abría en un día gris y ventoso.

"El sol brilla, todavía no calienta, pero está llegando", dijo.

Francois Hollande denunció la actitud de la derecha de Sarkozy "que agita el miedo", y afirmó que "nada detendrá" a los socialistas.

"Nosotros vamos a conjurar los miedos", dijo. "La derecha agita el miedo, a falta de suscitar la adhesión", agregó.

"El candidato saliente conoce la dificultad de su situación, no es cuidadoso sobre los argumentos susceptibles de atemorizar a los franceses", dijo.

No obstante, no basta "recusar" al adversario, hay que "fijar una nueva frontera para una nueva Francia", dijo.

"El llamamiento que lanzo no es sólo el rechazo del candidato saliente. Mi responsabilidad es más elevada", dijo. "Mi responsabilidad es abrir un tiempo nuevo", afirmó Hollande.

ESPECULACIONES. Sarkozy y otros dirigentes de la derecha francesa evocaron en los últimos días los riesgos de ataques especulativos de los mercados contra Francia en caso de victoria socialista.

Francois Hollande, alentado por los sondeos que auguran su victoria en la segunda vuelta con entre 54% y 57% de los votos, afirmó que "la izquierda es diversa, no estará desunida, se unirá toda entera", en alusión evidente al Frente de Izquierda, cuyo candidato Jean-Luc Mélenchon no cesa de aumentar en los sondeos.

En un mitin multitudinario realizado la víspera en Marsella, Jean-Luc Mélenchon descartó participar en un gobierno socialista en caso de victoria de Hollande, pero reiteró el objetivo de "echar por tierra al poder de la derecha y su representante, Nicolas Sarkozy".

SONDEOS. Los últimos sondeos de intenciones de voto sitúan a Nicolas Sarkozy y Francois Hollande codo a codo en la primera vuelta del 22 de abril, pero prevén una amplia ventaja para Hollande en la segunda vuelta, prevista el 6 de mayo.

Sarkozy ha rechazado este tipo de sondeos en semanas recientes y lo volvió a hacer ayer. Prometió dar los pasos necesarios para crear un Estado que "rechace la droga del gasto público``, una referencia a su compromiso de balancear el presupuesto para 2016.

Tras ellos se sitúa la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, con entre 13% y 17%, según los sondeos, que prevén unos a la primera y otros al segundo en tercera posición.

El candidato centrista Francois Bayrou tendría 10%, según las mismas encuestas mencionadas.

LAS CIFRAS

100

mil personas aseguraron convocar los principales candidatos a las presidenciales francesas, algo difícil de corroborar.

2

mandatos consecutivos llegaría a cumplir Sarkozy en caso de salir electo. Sin embargo, lo dan como perdedor en el balotaje.

Tres candidatos quieren ser la sorpresa de las presidenciales

PARÍS | Tres candidatos a la presidencial sueñan con ser la sorpresa de los comicios desbaratando el anunciado duelo entre Nicolas Sarkozy y Francois Hollande.

Jean-Luc Mélenchon ha sido el fenómeno de la campaña. Ex ministro y ex senador socialista, rompió con el PS y fundó el Partido de Izquierda, el cual se alió con el Partido Comunista.

Mélenchon reavivó los sueños igualitarios y universalistas que la izquierda francesa heredó del siglo de las luces. Milita en favor de que las riquezas sean compartidas y llama a una "revolución ciudadana".

Marine Le Pen es candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional, cuya dirección heredó de su padre, Jean-Marie Le Pen.

En sus temas predilectos -la inmigración y la inseguridad- afronta la competencia de Nicolas Sarkozy, que adoptó en esta elección la misma estrategia.

Francois Bayrou, candidato del partido centrista Movimiento Democrático fue el tercer hombre de la elección de 2007. Sueña que la impopularidad de Sarkozy y la crisis lo ayuden. AFP

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