Desconocidos atentaron en la madrugada de ayer contra la oficina de Movilidad Urbana, dependiente de la Dirección de Tránsito de la Intendencia y situada a una cuadra del palacio municipal. Arrojaron dos bombas molotov contra la puerta y una de las ventanas, provocando un incendio que averió las aberturas, pero por la rápida intervención de Bomberos no tuvo que lamentarse daños mayores.
Las autoridades presumen que el hecho fue una represalia ante las medidas que la Intendencia viene adoptando en el control de las motos, y suponen que se trató de personas a las que recientemente se les pudo haber retirado la moto de circulación por no circular en las condiciones reglamentarias, dijo a El País, el encargado de Movilidad Urbana, Jorge Bartaburu.