LA HABANA | El presidente de México, Felipe Calderón, llegó ayer a Cuba en una visita destinada a sellar la reconciliación después de un alejamiento de 10 años, en la que tratará diversos temas, entre ellos migración y derechos humanos, pero no se reunirá con disidentes.
En declaraciones a la prensa a su llegada, Calderón expresó su confianza "de llevar la relación bilateral a su mayor nivel (...) una relación renovada". "Tenemos diferentes puntos de vista sobre diversos temas", pero los encuentros con su homólogo cubano Raúl Castro, "van a ser tremendamente beneficiosos para los dos pueblos", agregó.
A diferencia de su antecesor Vicente Fox en 2002, Calderón no planea reunirse con disidentes en esta visita de menos de 24 horas a la isla, en la que hablaría con el presidente Raúl Castro y con el cardenal Jaime Ortega, antes de partir a Haití, en una gira que lo llevará después a Colombia a participar en la Cumbre de las Américas, a la que Cuba no fue invitada.
Con Raúl Castro analizará asuntos económicos, políticos, de derechos humanos y migratorios, pues México es usado como puente hacia Estados Unidos por miles de cubanos. AFP