El Papa Benedicto XVI presidió por la mañana la procesión y la misa de Ramos en la plaza de San Pedro, en presencia de miles de fieles reunidos para esta celebración con la que se inicia la Semana Santa.
Por tercer año consecutivo, el Papa atravesó la muchedumbre a bordo de su "papamóvil" hasta el altar instalado junto del obelisco situado en el centro de la plaza de San Pedro. Cerca del obelisco, se instaló un jardín con 13 olivos.
El pontífice, que cumplirá 85 años en dos semanas, tendrá una Semana Santa de intensas actividades que incluirán servicios religiosos desde el jueves hasta el Domingo de Pascua.
Con prendas litúrgicas rojas (símbolo de la vida), bendijo los ramos de la muchedumbre, compuesta en su mayoría por miles de jóvenes, pues el Domingo de Ramos coincide con la "jornada mundial de la juventud" celebrada por los católicos del mundo entero en cada diócesis.
Benedicto XVI ofreció su homilía del Domingo de Ramos a los jóvenes, exhortándolos a recibir a Jesucristo en sus vidas al igual que lo hizo el pueblo de Jerusalén.
"Que el Domingo de Ramos sea un día de decisión para ustedes, la decisión de decir sí al Señor y seguirlo hasta el final´´, dijo.
También preguntó: "¿Quién es para nosotros Jesús de Nazaret? ¿Qué idea tenemos del Mesías? ¿Qué idea tenemos de Dios? Esta es una cuestión crucial que no podemos eludir, sobre todo en esta semana en la que estamos llamados a seguir a nuestro Rey, que elige como trono la cruz".
"Estamos llamados a seguir a un mesías que no nos asegura una felicidad terrena fácil, sino la felicidad del cielo, la eterna bienaventuranza de Dios. Ahora, hemos de preguntarnos: ¿Cuáles son nuestras verdaderas expectativas? ¿Cuáles son los deseos más profundos que nos han traído hoy aquí para celebrar el domingo de Ramos e iniciar la Semana Santa?".
La fiesta de Ramos, con la que los cristianos inician la Semana Santa, conmemora en el cristianismo la entrada de Cristo a Jerusalén, recibido por una muchedumbre que agitaba ramos de olivo, a unos días de la Pascua judía.
Esta jornada precede, según los evangelios cristianos, la detención, crucifixión y resurrección de Jesús.
AFP y AP