El temporal de lluvia, granizo y vientos de hasta 120 kilómetros por hora que el martes de tarde se abatió sobre el barrio parque de La Paloma dejó como consecuencia varias viviendas con daños y sin energía eléctrica, árboles caídos y columnas de luz derribadas.
Ayer, una cuadrilla del municipio de La Paloma trabajaba en la remoción de los árboles caídos y ayudaba a los propietarios de viviendas que habían perdido chapas de sus techos.
Tres pinos cayeron sobre el techo de una casa, sin ocasionar lesiones a sus ocupantes. Otra finca fue afectada por un árbol que cayó sobre ella y sus propietarios recibieron asistencia de la cuadrilla del municipio. "Se trata de gente humilde que debemos apoyar", dijo Alcides Perdomo, alcalde de La Paloma, a El País.
Las intensas lluvias -entre la hora 15 y la hora 17 cayeron 108 milímetros- anegaron algunas casas. Ayer, aprovechando el día de sol, colchones, ropa de cama y muebles se secaban al aire libre. Según la descripción de un vecino, un nubarrón que "causaba pánico" oscureció la tarde.
Las copiosas lluvias, que en apenas dos horas superaron el promedio esperado para todo el mes de marzo en el departamento, y los vientos intensos provocaron trastornos de inmediato: por espacio de algunas horas se cortó la energía eléctrica en la zona de barrio parque y La Aguada.
Algunos pinos se quebraron a la altura de la copa y los troncos de otros se partieron a media altura; algunos fueron volteados de raíz. Un joven a quien se le volaron chapas de su casa dijo que el fenómeno sonaba como "un gigantesco ventilador". El alcalde dijo que el viento parecía como un tornado. "Felizmente, no hubo demasiados árboles sobre las calles", dijo Perdomo, indicando que el operativo de limpieza resolvió rápidamente la situación.
La asistencia del Municipio de La Paloma y la propia solidaridad entre los vecinos de la costa, sumadas a la jornada de sol resultaron un aliciente para superar rápidamente la situación y reanudar los preparativos para recibir a los turistas esperados en Semana Santa.