Definen construcción de cárcel moderna para 1.960 reclusos

El ministro Bonomi informó a Mujica y al Consejo de Ministros

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, anunció en el ámbito del Consejo de Ministros que se está en vías de concreción el proyecto para construir una nueva cárcel en la zona de Punta de Rieles.

Según informó tras la reunión de gabinete el secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, el nuevo centro penitenciario tendrá capacidad para 1.960 reclusos y se construirá en base a lo que prevé la ley de Participación Público Privada (PPP) aprobada en el pasado mes de julio de 2011.

Ayer por la tarde, Interior presentó el resultado de los estudios de factibilidad técnica, financiera y ambiental sobre el nuevo establecimiento.

La edificación del establecimiento penitenciario será efectuada por una empresa privada. Luego ésta se encargará de lo que se conoce como la hotelería -alimentación de los reclusos, lavadero y ropería- entre otros servicios. El plazo de la concesión podrá oscilar entre 25 y 30 años. A cambio del servicio, el consorcio adjudicatario de la licitación cobrará un canon al Estado.

Este tipo de proyectos se denomina "llave en mano" porque la empresa adjudicataria entrega las celdas con las camas y la sanitaria.

Los sistemas eléctricos no quedan al alcance de los reclusos. Este tipo de construcciones también permite la inclusión de talleres para los presos. El Instituto Nacional de Rehabilitación aportará los guardias penitenciarios y el Instituto Nacional de Criminología (Inacri) definirá el perfil de los reclusos.

MODERNO. El diseño del futuro penal se enmarca dentro de un enfoque penitenciario diferente al que existe actualmente y contará con áreas especiales de relacionamiento de los internos con sus familias e instalaciones específicas para los funcionarios.

En su momento, la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) procedió a la apertura de ofertas del llamado a empresas consultoras que estudiarán la factibilidad de construcción de un complejo carcelario y un centro de derivación.

En este centro de derivación trabajarán profesionales que evaluarán la situación jurídica y psicológica del recluso, el que podría ser llevado a una chacra penitenciaria o un establecimiento de alta seguridad.

El proceso licitatorio durará unos seis meses. Los técnicos de la CND estiman que el inversor que gane el proyecto deberá desembolsar US$ 84 millones para la construcción del penal y se estima que las obras demorarán en poder ser inauguradas un plazo de unos dos años y medio.

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