En algunos casos las obras empiezan a tomar forma. En otros es apenas tierra dada vuelta y carteles. Casi US$ 40 millones están destinados a tres puntos de la ciudad para agilizar la movilidad urbana: Garzón, Belloni y General Flores.
"Por ahora no hay mucho relajo. Recién empezaron a dar vuelta tierra, pero sabemos que se viene un cambio grande acá", dice a El País uno de los vecinos que vive en las cercanías de las avenidas 8 de Octubre y José Belloni.
Lo que era una plaza en esa misma esquina comenzó a transformarse, hace pocas semanas, en un predio "en obras". Es que allí se prevé la construcción de lo que se conocerá como el "Intercambiador Belloni" (lugar donde los ómnibus permanecerán por un corto tiempo para hacer trasbordos), con una inversión que ronda los US$ 7,5 millones.
El tránsito en la zona se verá afectado durante los próximos meses y esto lo saben tanto comerciantes como vecinos del entorno. La idea de la construcción de una obra de este tipo, en principio, los entusiasma aunque saben que deberán soportar el atascamiento de tránsito, el ruido y la polvareda.
Hoy los avances son pocos. Recién el lunes 12 de marzo la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, firmó el acuerdo con la empresa seleccionada para llevar a cabo el proyecto, Stiler S.A., vinculada a varios emprendimientos en la ciudad.
"Es una ampliación del contrato de la Terminal Colón. El plazo estimado de obra son 18 meses", informó a El País en su momento el director de Movilidad Urbana, Gerardo Urse.
Al llegar al lugar se puede ver tierra removida, algunos camiones y un pequeño "camping" donde quedan a resguardo las herramientas. A un costado todavía persisten las hamacas y bancos de la plaza del lugar, llamada Huelga General.
Esa plaza tiene una tradición obrera: muchos años atrás estaba rodeada de plantas textiles, curtiembres y metalúrgicas, que terminaron de ser desmanteladas en la década del `90. En este lugar fue demolido un mural que contenía imágenes alusivas a la lucha de los trabajadores, trabajo que volverá a ser reconstruido en una de las paredes de la nueva terminal.
En septiembre del año que viene quedará operativa la obra, que no será para que los ómnibus permanezcan detenidos por largos períodos, sino para que "intercambien" pasajeros de una línea a otra en un corto lapso.
En ese mismo período quedará pronto también el corredor exclusivo para ómnibus en General Flores (similar al que se construye desde hace más de un año en la avenida Garzón), cuyas obras comenzaron recién el 5 de marzo. En el lugar unas tres cuadras del cantero central desaparecieron y empezó a surgir el hormigón, precisamente en General Flores a la altura del Hipódromo de Maroñas.
Movilidad. En Belloni, vecinos se entusiasman con el futuro "intercambiador" aunque durante los 18 meses previstos de obra padecerán ruidos, polvo y trastornos. En plaza Colón, "lo peor ya pasó"
Quejas: la tierra, caños al aire y focos de alumbrado apagados
El tramo con corredor exclusivo llegará hasta el Palacio Legislativo y el tránsito será uno de los aspectos más complicados a solucionar.
Los comerciantes del entorno reconocen que deberán padecer las obras y les preocupa la pérdida de ingresos, debido a las molestias ocasionadas a los clientes.
Esto lo saben por los antecedentes de los comerciantes de Agraciada y Garzón, donde ya llevan varios meses de obra y en algunos tramos las calles y avenidas son un caos.
"Sabemos de los planteos de los comerciantes de Agraciada, desde hace tiempo. Estaría bueno que se nos tenga en cuenta y de alguna manera se nos ayude desde la Intendencia a pasar este período lo mejor posible, con algunas medidas de ayuda", se limita a decir uno de los comerciantes que está ubicado sobre la avenida.
El inicio de tareas está programado entre la calle Hungría y Camino Mendoza.
"En ese primer tramo es donde se va a empezar a trabajar. Los vehículos deberán tener precaución. Vamos a estar publicando continuamente en la página web de la Intendencia cuáles son los desvíos respectivos", informó el director de Movilidad Urbana de la Intendencia, Gerardo Urse.
EXPERIENCIA GARZÓN. El avance de las obras en Avenida Garzón difiere según los tramos por donde se transite. Actualmente, a medida que se avanza en dirección hacia Agraciada el caos se incrementa, mientras que en dirección a Lezica las obras presentan un avance importante, donde se puede ver ya el corredor exclusivo para ómnibus, que incluso hoy es utilizado para estacionamiento, ya que no está operativo.
Quienes viven y trabajan sobre la zona de la plaza Colón afirman que "lo peor ya pasó". No así los comercios y vecinos que están a la altura de General Hornos, por poner un ejemplo. Allí predominan hoy las montañas de pedregullo, entre los camiones de carga y descarga, los puestos de obra con herramientas, una cantidad de "carteles indicadores", desniveles y, sobre todo, la constante sensación de tierra en el aire.
Un vecino, de aproximadamente 70 años y con bastón, se queja de que a la salida de su casa tiene al descubierto uno de los caños de OSE, que debe esquivar con mucho cuidado, además del pedregullo a la vista y unas tablas improvisadas que ofician de puente para atravesar parte de la vereda, en estado calamitoso. Desde noviembre, cuando empezaron las obras en esa zona puntual (en el tramo de Garzón próximo a Agraciada), los comercios allí instalados comenzaron a sentir las consecuencias.
En una panadería del lugar aseguran que la clientela ha disminuido a partir de las obras, y eso se vio reflejado en un descenso de las ventas cercano al 30%, calculan.
"Ahora hace dos semanas pusieron hormigón y volvió a tomar forma, pero mientras era todo tierra resultaba imposible llegar acá. Nosotros tenemos mucha clientela de paso, que para, compra y sigue. Con todo levantado acá y con las dificultades de tránsito, ¿quién va a parar acá?, se pregunta Daniel, el dueño de la panadería.
Si bien Daniel entiende que las obras serán positivas y servirán para mejorar la movilidad de la ciudad, no está de acuerdo con el seguimiento y el control que se les han hecho de parte de las autoridades.
Menciona, a modo de ejemplo, la situación de alumbrado público y las instalaciones de OSE.
"Desde que empezó el 2012 estamos sin alumbrado público. Es una vergüenza. No puede pasar. No hay un control de calidad de la obra, de lo que se hace, un seguimiento. No digo que la obra está mal porque creo que va a servir y va a estar bueno, pero deberían tener más cuidado con el manejo y cómo proceden", afirma Daniel.
Y sigue enumerando ejemplos para explicar su situación: "Estuvimos desde octubre con una zanja sobre la vereda, cerca de la puerta de entrada, con un caño de agua a la vista, que lo taparon recién el viernes. No puede ser que estuviera casi cinco meses el caño ahí".
Daniel explica que intentar solucionar esta situación, como otras similares que se han sucedido, puede resultar un verdadero laberinto.
"Intentás arreglar el problema con los que están trabajando y uno te dice que depende del otro para seguir. La empresa constructora te dice que tal cosa la hace UTE, hablás con UTE y te dice que tiene que esperar a que OSE haga lo otro, y OSE te dice que hasta que la empresa constructora no termine tal cosa, no puede seguir. Y así estamos", concluye.