Ya están corriendo

Quizá muchos no se den cuenta por qué esta carrera que se está corriendo ahora para el 27 de mayo es a padrón abierto, pero no puede competir cualquiera: hay que tener la condición de afiliado del Frente Amplio. Es la primera de un programa que terminará en las elecciones departamentales de mayo de 2015. Y lo que se elige por primera vez en régimen de competencia -hasta ahora la decisión se tomaba por consenso en la maraña burocrática de la coalición- es a su Presidente.

¿Qué importancia tiene el cargo? Hoy, es relativa. En su momento, lo desempeñaron Seregni y luego Tabaré Vázquez que en ocasión de la reforma de 1996 al desautorizar a aquél y a los legisladores que votaron las leyes constitucionales, forzó la renuncia del primero para pasar a ocupar el cargo él. Era un cargo representativo, importante, representativo de la primera figura del Frente Amplio. Pero desde que pasó a desempeñarlo Brovetto perdió jerarquía y peso político.

¿Por qué renace ahora la competencia para ocuparlo al punto de ir a elecciones populares para definir aspiraciones, lo que no es habitual en el Frente en donde lo corriente son las decisiones de cúpula? Sencillamente porque el FA está dividido como nunca, y aunque sea un cargo políticamente popular, tiende a vestir con la investidura al que resulte electo, al mismo tiempo que va mostrando el potencial de sus sectores, lo que habrá de servir como antecedente para la toma de decisiones sobre alianzas y nominaciones a la hora de las elecciones nacionales. Es tan sencillo como eso, y muy fácil de entender. Además ya se parece a una frase hecha que el FA en la oposición fue una cosa y en el gobierno fue y es otra.

El sector hasta ahora mayoritario en el Frente Amplio -el MPP- está un tanto a la deriva. Los nombres que propuso para desempeñar el cargo le fueron rechazados al tiempo que no aceptó propuestas de otros sectores. Así llegó a ponerle el palo en la rueda a la propuesta candidata del Frente Líber Seregni -Mónica Xavier- apoyada por Asamblea Uruguay, por Alianza Progresista y por el Partido Socialista. Era sabido que la senadora no aceptaría renunciar a su banca, pero el MPP consiguió que se decidiera que el cargo debía ser políticamente a tiempo completo, y además retribuido. Descartada así la senadora Xavier, nace ahora la posibilidad que el MPP apoye al candidato del Partido Comunista, Juan Castillo, que a falta de arraigo popular, maneja gremios y varios sindicatos. El desconcierto es tanto que Lucía Topolansky llegó a ofrecerle la candidatura al Intendente de Maldonado, Óscar de los Santos, que se informa haberse dado el lujo de "rechazar de plano" el ofrecimiento. Una parte del MPP en su momento pensó en el senador Rubio, pero finalmente la postulación no tuvo mayoría. Entonces se pensó en candidatos propios -Miguel Fernández Galeano y Alejandro Zavala- ninguno de los cuales convence demasiado ni al MPP ni al resto del FA.

Como se ve, el panorama tiene perfiles de caos, que es el reflejo de lo que ha sido la turbulencia del gobierno con la presidencia de Mujica. Éste no tiene condición de líder y menos a medida que se hace más compleja la confrontación entre fuerzas que no tienen nada en común, salvo el deber de un esfuerzo para encontrar acuerdos básicos para una gestión coherente, y confiable. Y Mujica no tiene autoridad para ello.

Los problemas que hoy son brasas ardientes aunque no se sientan como tales, están en la seguridad, en la educación, en la salud, en todo lo que empieza a ser especialmente sensible para la gente. Pero todavía no se apercibió en buena parte de la población en lo referente al riesgo que está corriendo el poder adquisitivo de sus salarios. Se dan todas las condiciones para que se descargue un mazazo inflacionario, porque por medidas que para evitarlo haya tomado o tome el gobierno, mientras no baje sustancialmente el gasto público -sustancialmente quiere decir en dimensión y dirección del ahorro- el riesgo es inminente y no habrá manera de disiparlo. Aunque no se la merezcan, que Astori, Lorenzo, Bergara y otros, tengan suerte. Entre otras razones porque lo otro puede ser mucho peor.

El Frente perdió mucho de su disciplina interna. Que el elector empiece a votar con su cabeza es síntoma del mayor cambio.

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