Las ideas quedan

LEONARDO GUZMÁN

La Encyclopaedia Britannica deja de imprimirse: será sólo digital. Nacida en 1786 -35 años después que la Encyclopédie que dirigió Diderot y 3 años antes que, con su aporte, estallase la Revolución Francesa-, más que herramienta fue el símbolo de una actitud: la búsqueda del saber, el sueño de ampliar el horizonte -el mismo que desde el liceo nos abrieron los oceánicos 70 tomos y 30 suplementos de Espasa Calpe en un rincón de la vieja Biblioteca Nacional de Eduardo Acevedo y Guayabo.

Esa acumulación de páginas hoy es reliquia o adorno. Internet da más y más rápido. Es que, en pergamino o en papel, copiados con pluma de ganso o compuestos en plomo o en frío, encuadernados o rústicos, los libros también están sometidos a la ley del tiempo: Esto también pasará.

Eso sí: cuando han brotado del impulso espiritual de apoyar al hombre desde el corazón y el conocimiento, las fojas quedarán amarillas, se revenderán orinecidas en Tristán Narvaja y se perderán en la fosa común, pero los sentimientos y las ideas que se volcaron en sus páginas revivirán siempre. Revivirán, sí, para luchar por salvar al hombre de la ignorancia y la estupidez. ¡Y vaya si esa batalla sigue haciendo falta!

Véase. Radio Camba de Santa Cruz subió a YouTube un video que muestra a un Juez del Tribunal Constitucional de Bolivia, de nombre Gualberto Cusi, explicando que para resolver los fallos más complejos él… consulta a la hoja de coca.

El Magistrado declaró textualmente: "Cuando tenemos que revisar los expedientes, pinchamos la coca. En momentos complejos, yo consulto a la coca. En un caso de un amparo constitucional, por ejemplo, están las opciones A o B, y se consulta a la coca para ver si vamos a fallar en sentido positivo o negativo. ¡En la coca sale!." Tras lo cual, el bendito Juez mostró coca desparramada en un costado de su mesa, recogió una hoja y la tiró sobre el mantel para ver si caía en un rincón o en otro y proclamó que con ese procedimiento define su postura en sentencias difíciles.

Tamaña revelación ha generado una tormenta en la noble nación del Altiplano, cuna de Jaime Zudáñez. Magistrados, juristas y ciudadanos a pie condenaron el disparate de regir las decisiones por las supuestas propiedades mágicas de la coca y no por la reflexión normativa, donde la conciencia lúcida y autocrítica se esfuerza por llegar tan lejos como puede. Es que semejante método representa un patético retroceso del siglo XXI a las supersticiones del siglo XIII, cuando los pleitos se resolvían por ordalía o juicio de Dios. Significa una caída vertical del pensamiento.

Pero no creamos que esa caída vertical es exclusiva de ellos los indígenas o nos los latinoamericanos. ¡Qué va!

En las mismas horas en que peroraba el tal Cusi, se cumplía precisamente un año de que en Roma, capital histórica de la civilización, Ricardo Muti, dirigiendo Nabucco de Verdi, respondió a la ovación que le pedía repetir Va pensiero: "Hoy tengo vergüenza por lo que sucede en mi país. Accedo a un bis… porque recién, cuando dirigía el Coro cantando `Ay mi patria, bella y perdida`, sentí que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria resultará en verdad `bella y perdida".

Todo esto muestra que la lucha por la cultura sigue siendo una necesidad universal. En papel o en pantalla, librémosla todos sin fatigarnos.

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