PABLO ANTÚNEZ
La Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC) declaró "reserva" acerca de las negociaciones con China. El gobierno asegura que no hay problemas para exportar carne con hueso y menudencias, pero en los hechos se sigue sin vender.
Las negociaciones sanitarias entre Uruguay y China siguen en camino y la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), donde está integrada la industria, los productores y el Ejecutivo, declaró el tema en "reserva" para no entorpecerlas.
La semana pasada, la industria frigorífica denunció que no se podía entrar con menudencias y carnes con hueso a ese mercado, basándose en lo que le decían los importadores chinos. Tras las primeras negociaciones, el gobierno salió a decir que todo se trató de un malentendido y que nunca se cerró el mercado. Los frigoríficos tomaron con beneplácito la noticia -emitida por la embajadora Rosario Portell desde China y el canciller Luis Almagro- y cifran sus esperanzas en que se destrabe la situación.
Según datos a los que accedió El País, los servicios sanitarios chinos no le daban licencias a sus importadores para entrar con carne con hueso y menudencias de Uruguay y Brasil, porque se habrían acumulado una serie de pedidos.
Nunca hubo una comunicación oficial de la agencia sanitaria de China confirmando el cierre del mercado, por lo que, en los hechos sigue abierto, aunque no esté, temporalmente, operativo.
China busca readecuar los protocolos sanitarios para varios productos, incluido el que corresponde a carne con hueso y menudencias, que en el caso de Uruguay fue signado en 1997, cuando todavía era un país libre de aftosa sin vacunación del rodeo bovino.
En el marco de esa negociación, aún no fue definido si vendrá una misión sanitaria desde China o si se enviará una conformada por técnicos locales, para aportar la documentación que haga falta.
Hasta ayer, según algunos operadores consultados por El País, no se habían realizado nuevos negocios por carne con hueso, ni tampoco con menudencias bovinas.
RUSIA. Por su parte, ayer visitó el INAC el nuevo embajador uruguayo en Rusia, Aníbal Cabral, quien asumirá en los próximos días.
El diplomático, que ocupará una embajada clave para Uruguay, fue acompañado por el embajador Gustavo Vanerio.
Se le dio información sobre los problemas que tiene la carne bovina y algunas claves para mejorar el acceso de cortes bovinos y menudencias a ese mercado, que en los últimos años fue el principal para la industria uruguaya.
Por el momento, el gobierno ruso sigue sin entregarle el 75% de las licencias a sus importadores -el otro 25% ya lo agotaron-, pero algunos se guardaron licencias y concretan algunos negocios, aunque están demorados en cargar las compras.
Hoy no es un mercado fluido, pero lo será en los próximos meses cuando los importadores tengan las nuevas licencias.
Por ahora Rusia no muestra apuro por comprar y sigue importando carne paraguaya que tiene una diferencia de entre US$ 200 y US$ 300 por tonelada frente a la que vende Uruguay (en el caso del Chuck & Blade).
Sin embargo, los frigoríficos uruguayos han podido concretar algunas operaciones puntuales a los precios que aspira Uruguay. "El mercado está, pero a Uruguay le falta fluidez", aseguró a El País un operador cifrando sus esperanzas en que recobre el dinamismo en pocos meses. Semanas atrás, algunos frigoríficos habían concretado negocios para cargar con Rusia, pero posteriormente los importadores los cancelaron. Es que hoy tienen mucha carne paraguaya a disposición.