ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Las autoridades de la IMM reconocieron ayer en la Junta Departamental la existencia de desbordes de parte de "limpiavidrios" y "cuidacoches", aunque dijeron que sus inspectores de Tránsito no pueden actuar por falta de garantías y legislación.
El director de Movilidad Urbana de la Intendencia de Montevideo, Gerardo Urse, y el de Tránsito y Transporte, Hugo Bosca, concurrieron ayer al legislativo comunal convocados por el edil Edison Casulo (PN), quien ha manifestado públicamente su preocupación por los abusos y desbordes sobre los conductores.
Las autoridades municipales reconocieron la existencia del problema, pero declararon que no es competencia del Departamento de Movilidad Urbana, que no tiene herramientas para actuar, y que no existe legislación que le permita hacerlo.
Casulo señaló a El País que este último punto -al igual que la "falta de herramientas" para actuar- es "una interpretación personal" que hacen los directores municipales.
El legislador departamental se pronunció a favor de eliminar de las calles a "cuidacoches" y "limpiavidrios", sobre todo a aquellos "de oportunidad", que no forman parte de ningún padrón. "Ya se reconoció por parte de las autoridades que tenemos un problema. Muchas veces son gente drogada o alcoholizada, que actúa abusivamente sobre los conductores. No pueden decir que no se puede actuar. Si yo me pongo a distorsionar el tránsito, el Departamento de Movilidad Urbana de la Intendencia es el que tiene la competencia para sacarme. Y si yo no me voy, tiene que llamar a la fuerza pública", ejemplificó Casulo.
Bosca había informado a través de El País que sus inspectores no pueden hacer esa tarea por falta de respaldo policial. Y desde la Jefatura de Policía se respondió que "si la IMM lo requiere, el respaldo lo tiene".
Ayer, pocos minutos antes de concurrir a la Junta Departamental, el director de Tránsito de la comuna difundió un comunicado a los medios de prensa en el que dio cuenta sobre una nueva agresión a una inspectora municipal.
"Cumpliendo funciones de fiscalización en la grúa encargada de controlar los carriles preferenciales de buses y los estacionamientos prohibidos por la avenida 18 de Julio, fue agredida por una conductora, la que cuando se le solicitó la documentación pertinente para aplicar la infracción, sin mediar palabras la agredió físicamente, por lo cual la funcionaria fue derivada al Banco de Seguros. La Intendencia, con el abogado de guardia de la institución, presentó la denuncia penal en la Seccional 5ª por agresión", señala el comunicado.
PROBLEMA "GLOBAL". Desde la bancada del Frente Amplio, la edila Maite López (Vertiente Artiguista) admitió que los "limpiavidrios" y "cuidacoches" generan "un problema", aunque dijo que no sólo la IMM debería encargarse de solucionarlo.
"Es una situación un poco más global, no es sólo hacer un decreto para sacarlos, hay un problema social, con un montón de factores", dijo López a El País. "Estoy de acuerdo con que se generan situaciones de conflicto, pero me parece que hay que abordarlo desde una visión un poco más integral. Hay que trabajarlo con el Ministerio del Interior y con el Mides. Porque hay problemas más de fondo: algunos no tienen dónde vivir, está el consumo problemático de drogas y de alcohol", añadió.
Atropellados, golpeados y baleados
Como diera cuenta El País, el año pasado otra inspectora de tránsito de la Intendencia fue agredida por un motociclista. La funcionaria se encontraba prestando servicio en Durazno y Barrios Amorín cuando observó que un conductor transitaba a contramano por la calle Durazno. La inspectora lo detuvo y el motociclista comenzó a discutir con ella, dándose a la fuga y embistiéndola en su escape.
Personal policial tomó conocimiento del hecho y rápidamente logró la detención del motociclista, de 29 años, que al llegar a la comisaría se desacató y rompió la ventana de un móvil policial, informó la Jefatura.
También en junio del año pasado la Justicia procesó con prisión a un feriante que le fracturó de un golpe el tabique a un inspector.
Y pocos días antes, el 30 de mayo, ocurrió otro hecho gravísimo: otro inspector municipal, Eudilio De Marino, de 50 años, fue baleado en la clavícula mientras participaba en un operativo conjunto.