Formación de la opinión pública

CARLOS MAGGI

La resistencia a la reforma y el pesimismo, que son lo mismo, dicen que el acuerdo interpartidario sobre educación carece de contenido; que no lo respalda una organización administrativa; que nada se puede hacer contra la voluntad de los gremios.

Para los negativos, lo mejor es dejar todo como está; y lo cierto es, que muchas veces la contra acierta; acierta hasta que la opinión pública dice: ¡No va más! Y este es el caso.

La enseñanza pública condena a los hijos cuyos padres no pueden pagar la enseñanza privada. La mitad de los escolares y de los liceales de la enseñanza pública repite el año o abandona los estudios.

Nada conozco más grave, nada más de vida o muerte que la alternativa que acabo de expresar.

La peor de las tiranías empieza y termina, según enseña la historia. La mala formación de los ciudadanos no termina, se agrava; se hace peor, a cada generación.

Indefinidamente, la sociedad resulta más ignorante, más inútil, más propensa a la violencia y al fanatismo, más horriblemente confrontada entre pobres y ricos.

Una reforma que detenga la caída, solo puede hacerse con educadores. Aquí y ahora; con "estos" educadores, con los que tenemos. Y sí, que se puede hacer. Cambios más difíciles vimos producirse a fuerza de calidad en las personas.

¿Quién iba a imponer la ley en cada bar, restaurante, hospital, oficina, boliche o fiesta privada? ¿Quién tenía medios para controlar el tabaquismo? Y sin embargo fue controlado a la mejor manera del mundo: por convencimiento de la inmensa mayoría.

El "libre de humo" no contaba con procedimientos exquisitos, ni personal preparado, no había inspectores suficientes, ni policía; y el partido se jugaba contra las grandes multinacionales todopoderosas; y contra un ejército de fumadores empedernidos, con un hábito instalado, más fuerte que su voluntad. Y sin embargo, la tabacalera más brutal, huyó del Uruguay. Eso logramos.

Si pudimos dejar de envenenarnos chupando humo especialmente preparado para seducir, bien podemos hacer de la enseñanza un ascensor social alejado de ideologías que disfrazan lo inconfesable: trabajar menos y no ser responsable de los resultados.

Hay algo que cambió y no tiene vuelta atrás. Es verdad que el acuerdo político todavía no determina un futuro preciso; pero consolida el pasado que acabamos armonizar: la aparición de un ánimo decidido, que no teníamos.

Sucede que el futuro de los hijos importa infinitamente; esa preciosa fuerza (cuidar los cachorros, defender la especie) mueve la innovación que necesitamos; y no hay nada ni nadie que pueda contra ese instinto de conservación.

Quienes deploramos el crimen que se comete con la mitad de los niños y los adolescentes, jamás vamos a darnos por vencidos. No vamos a aceptar que todo siga como está y esto abarca a los blancos, los colorados, los independientes y los frentistas. Hay un "nunca más", lleno de vehemencia.

Jamás admitiremos que el 43% de los muchachos tenga una sentencia de fracaso, antes de empezar su vida.

Pudimos vivir unos años ignorando la realidad, pero ahora lo sabemos y la gente está conmovida.

Los resultados deplorables se pusieron de manifiesto en el año 2009. Y la primera reacción fue, quitarle importancia a las cifras alarmantes. Puedo copiar lo que archivé entonces:

Un editorial de El País, dijo:

- El profesor José Rilla traza un retrato sombrío de nuestra realidad educativa. Entre otras cosas la educación estatal reproduce la pobreza, los docentes están mal preparados, los liceos son tierra de nadie y estamos cerca de una tragedia.

El retrato del profesor Rilla podría haber sido peor. Sabemos que nuestros estudiantes aprenden muy poco… (tenemos) las peores tasas de abandono escolar de la región. (Hasta aquí el editorial).

El antecedente me lleva a pensar en Pepe Rilla como un gran reformador. Compartí muchos jurados con él y aprecio el vigor con el cual defiende sus convicciones.

El domingo 17 de mayo del 2009: se dijo en esta sección:

- Para el gobierno, lo importante es haber cumplido con su promesa electoral: la enseñanza se lleva más del 4,5% del presupuesto y pensaron que con eso bastaba.

¿Dónde está el procedimiento que defiende a los estudiantes?

El proceso de la enseñanza pública uruguaya exhibe un "cada vez peor", a velocidad uniformemente acelerada.

Así como los gremios luchan por las conquistas gremiales, el gobierno debe luchar por los resultados culturales.

COMENTO: Nadie le hizo caso a estas puntualizaciones.

Pero al año siguiente, la evaluación del "Pisa 2010" fue mucho peor y esta vez el Ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo; el director de la Asesoría Macroeconómica de Economía, Andrés Masoller; y el presidente del Banco Central, Mario Bergara, fueron implacables.

- "Aumentamos fuertemente el gasto en educación pública desde 2005 y pese a ello, sigue habiendo grandes brechas de cobertura educativa."

Masoller escribió:

- "Ni hablemos de lo que es la calidad del aprendizaje medido por los resultados. Según los resultados PISA, hay un porcentaje altísimo de estudiantes que están por debajo de un umbral mínimo de competencia. Aproximadamente uno de cada dos, no logra superar el nivel mínimo de aprendizaje. Es un resultado muy malo".

En el periódico digital "Uypress", un excelente noticiero frentista, se publicó una gráfica irrebatible: Mientras el promedio del gasto anual que ANEP destinó a cada estudiante, se duplicó del año 2003 al año 2009 (a valor constante); el número de alumnos que culminó secundaria al final del período 2009 es el mismo número de alumnos que culminó en el 2003.

Se destapó el tarro y el aire se hizo maloliente. No quedaron dudas. La enseñanza pública era un desastre; y el dinero no era su problema.

Correspondía pues, despertar a la opinión pública; y la opinión de los uruguayos pegó un salto. ¡Basta ya!

El que no se recicla va para afuera del restaurante, si es fumador; o renuncia al Codicen, si allí ocupa un sillón y no cree en la necesidad de reformar. Quedó claro que gobierno y oposición unidos, representan "la soberanía en toda su plenitud", como dice la Carta Magna. "La República jamás será el patrimonio de personas" (aunque formen corporaciones). Los representantes de la Nación son electos por los ciudadanos en comicios libres.

Si la enseñanza perdió el timón (el gobierno, en los dos sentidos de la palabra) es el gobierno quien debe marcar su rumbo.

Yo sé, observar una mórula y pensar en el destino de un hombre es un ejercicio de especial entendimiento, pero lo cierto es que la reforma de la enseñanza tiene hoy, exactamente 40 días de ser concebida, el 24 de enero del 2012; y el cambio cumplido resulta arrollador. Habló la soberanía.

Todo consiste ahora en soplar la brasa del acuerdo y la reforma se hará sí o sí.

Leo en los diarios: hay ciento cuarenta millones de dólares disponibles.

¿Qué tal si fueran empleados en construir escuelas y liceos de tiempo completo, para ofrecerle a los mejores maestros y profesores más remuneración y un ambiente acorde con su excelencia? Sería aleccionante.

Nada de lo que se procura va contra de los sindicatos; va contra la desidia, la rutina y el fanatismo. Tan es así que el Sindicato Médico, uno de los más gravitantes, propone llegar a un acuerdo interpartidario similar al firmado para la educación, como base para mejorar la salud pública.

Hay mucho más de cuanto imaginamos, en la unión del gobierno con la oposición. Hay la fuerza prodigiosa de la concordia. No permita que los pesimistas lo desilusionen.

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