Después que una persona recibe un trasplante comienza un proceso de adaptación que, algunas veces, puede deparar problemas aún mayores a las insuficiencia renal primaria. Entre el 11% de personas que fallecieron después de recibir un trasplante de riñón en Uruguay las principales causas de muerte fueron: problemas cardiovasculares, infecciones y cáncer.
La aparición de tumores es uno de los riesgos después de recibir un trasplante. "La razón es que para el organismo el trasplante es un cuerpo extraño", explicó Inés Álvarez, directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante. "Tan extraño como un tumor".
Para que el sistema inmune (responsable de las defensas) no se defienda contra ese organismo extraño, las personas deben tomar medicamentos "inmunosupresores". El problema es que ese estado "controlado" del sistema inmune evita que el cuerpo se defienda de las células cancerígenas.
"Hay células tumorales que en condiciones normales el cuerpo destruye", contó Alvarez. Son alteraciones celulares que a veces pueden provocar los virus pero que el cuerpo combate sin que la persona llegue siquiera a enterarse. Al tener el sistema inmune deprimido, comentó, en algunos pacientes estas modificaciones celulares crecen solas y se desarrollan.
En noviembre de 2011 un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA por sus siglas en inglés) concluyó que los pacientes que han recibido el transplante de un órgano sólido como riñón, hígado, corazón o pulmón, tiene en promedio el doble de riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer si se lo compara con la población general.
El estudio, liderado por médicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, analizó más de 175.000 trasplantes. El 58% eran de riñones, 21% de hígado, 10% de corazón y 4% de pulmón.
Los pacientes fueron asociados con 10.600 diagnósticos de cáncer. Los más frecuentes fueron Lymphoma no-Hodgkin, cáncer de pulmón, hígado y riñón (752 entre todos los diagnósticos).