Diecisiete personas salvaron su vida de milagro tras desmoronarse un terraplén de cantera y derrumbar parte de su casa. Eran las 5 de la mañana de ayer cuando un estruendo sorprendió y asustó a tres familias que habitan una vivienda múltiple.
Al levantarse comprobaron que el alero y buena parte del living comedor habían sido destruidos por la avalancha de piedras y granza suelta que se desprendieron del terraplén de la vieja cantera del barrio Cerro -que sirvió para sacar piedra para construir calles-, situada a la altura del 322 de calle Rivas casi 21 de Setiembre en Mercedes.
Julio Magallanes contó que eran algo más de las 4 de la madrugada "cuando estábamos durmiendo y sentimos como una explosión, nos levantamos y encontramos este panorama desolador, parte de la cantera se derrumbó junto con algunos árboles, cuando vimos todo este desastre… Debajo de los escombros de lo que era la cocina y el comedor quedaron la heladera, la cocina eléctrica, el lavarropas, garrafa, la churrasquera, hasta una moto que habíamos dejado debajo de un techito, un disgusto bárbaro, mi madre atrapada, los otros familiares también, al quedar tapada la única entrada tuvimos que salir por la ventana de la pieza de mi madre, nacimos de nuevo, gracias a Dios no hubo que lamentar lesionados".
Nueve mayores y ocho menores componen los tres grupos familiares, cuyas cabezas son: Daniel Blanco (son tres mayores y dos menores), Julio Magallanes (dos mayores y tres menores) y Mabel Magallanes (cuatro mayores y tres menores) quienes salvaron sus vidas de milagro, porque los dormitorios están del lado más alejado del terraplén, quedando a unos cinco metros de donde cayeron los escombros.
Las lluvias persistentes de los últimos días fueron erosionando la cantera; en ese momento en Mercedes se registraban 54 milímetros de agua caída en las últimas 24 horas.
En el lugar se hizo presente personal de Bomberos, de la Policía, de la Intendencia de Soriano encabezados por la directora de Asuntos Sociales, María Fajardo, que convocó a la arquitecta Verónica Colmán de la comuna sorianense quien determinó en un análisis primario que las personas no podían quedarse allí porque podrían generarse nuevos desprendimientos y había que evaluar lo que quedó de la construcción.
Fajardo, mientras tanto, dijo que se les ofreció a las familias llevarlas momentáneamente al estadio Luis Köster, donde habitualmente se alojan a quienes sufren situaciones de emergencia habitacional, a lo que los damnificados dijeron que no, que se distribuirían en casas de familiares. Fue así que se labró un acta donde estas personas asumieron el compromiso de no quedarse y la responsabilidad de cuidar a los niños.
PELIGROSO. Decenas de familias viven allí en edificaciones de todo tipo, un sitio en el que no debería haber construcciones porque el riesgo de que ocurra lo de anoche está siempre latente, pero la gente con sus necesidades, opta por levantar su casa en ese lugar con los materiales que puede conseguir. Buena parte del barrio Cerro tiene este tipo de complejos habitacionales al pie de canteras que, décadas atrás, fueron utilizadas para el retiro del material para la construcción de las calles y caminos.
Irene, madre de Julio Magallanes, indicó que estaban "sacando la cuenta que la casa principal tiene 58 años, lo que cayó es la parte más nueva". Recordó que en esa zona "hace unos años hubo un incendio, allí se levantaron un par de habitaciones más, el temporal hizo volar el techo y en otras ocasiones, si bien hubo algunos desmoronamientos pequeños, nunca como esta vez, estoy consternada".
Una de las vecinas, Claudia Sena rememoró cuando hace algo más de 10 años "se hizo un proyecto para realojar a las familias del barrio Cerro que incluía a quienes vivimos en zonas de canteras, pero en aquel momento la Intendencia no lo impulsó y, a pesar que depositamos algunas Unidades Reajustables que nos pidieron del Banco Hipotecario, todo quedó en la nada".