El caso de los "cuidacoches" y "limpiavidrios" se instaló en la Junta Departamental. La oposición reclama respuestas a la IMM sobre "abusos" a conductores y la comuna responde que necesita más respaldo policial para controlar los desbordes.
La limpieza de un parabrisas, muchas veces prepotente en una esquina o un semáforo, o la imposición de un cobro de $ 60 u $ 80 por el "cuidado" de un vehículo en las cercanías de un espectáculo público, son dos temas "visibles" en Montevideo desde hace años, pero que recién comienzan a ser tratados por el gobierno municipal.
Ayer estaba previsto que los directores del Departamento de Movilidad Urbana de la Intendencia Gerardo Urse y Hugo Bosca respondieran por ambos temas ante la Comisión del mismo nombre que funciona en la Junta Departamental, pero la reunión se canceló por un problema de "descoordinación", según se informó desde el legislativo comunal, fijándose para el próximo martes.
Los jerarcas fueron convocados por el edil Edison Casulo (PN), quien pretende que la Intendencia de Montevideo ponga coto a actividades cotidianas y extendidas que avasallan los derechos los demás. Como se recordará, el legislador departamental también planteó que se prohiba la música alta arriba de los ómnibus.
"El planteo sobre la música en los ómnibus es tanto para guardas y conductores como para el pasajero que no usa auriculares. Nadie tiene por qué imponerle a otro una música en particular", puntualizó.
Según el edil nacionalista, la División Tránsito de la Intendencia tiene que montar un dispositivo especial que impida la imposición abusiva de un cobro por el "cuidado" del vehículo en un espectáculo. "La gente tiene miedo y termina pagando, porque cualquier rayón o rotura, sale más de $ 60. Además, hay casos en que los `cuidacoches` ubican autos en determinados lugares y después el guinche se los lleva", destacó.
En el caso de los "limpiavidrios", se dan situaciones en ocasiones muy similares a las de los "cuidacoches": se "ejercen prácticas coercitivas sobre los ciudadanos, más aún sobre las mujeres", subrayó Casulo.
"Hay que ordenar la ciudad y proteger al ciudadano, porque existe una minoría con actitudes coercitivas y prepotentes. El ejemplo clásico son los muchachotes que están en Rivera y Bulevar Artigas, una patota que se tira arriba de los autos y que prácticamente impone el lavado, porque si el conductor dice que no, igual lo hacen", indicó el legislador del herrerismo.
MANOS ATADAS. Consultado por El País, el director de Tránsito de la Intendencia, Hugo Bosca, dijo que "lo que plantean los ediles son temas de desbordes en lugares puntuales, como los sábados de noche en la Ciudad Vieja". Y aclaró que "nosotros podemos intervenir siempre y cuando tengamos a la Policía como garantía".
"Si hay una persona que capaz que está bajo el efecto de alguna droga exigiéndole a la gente determinado monto de dinero, no es fácil actuar. No es que no queramos hacerlo", sentenció Bosca.
"Nosotros podemos desestimularlo un día, pero no podemos montar un operativo por ejemplo todos los sábados a la noche en la Ciudad Vieja porque amenazan a la gente con la propina. La mayoría de las situaciones que se dan de presiones y molestias a la gente que tiene un vehículo son con gente en situación de calle, no es el `cuidacoches` común, el que está registrado, que cuida su trabajo", añadió el jerarca. Bosca informó que la unidad "Rondas y Cuidadores" de la Intendencia tiene registrados más de 100 cuidacoches, aunque admitió que en la ciudad "hay muchos más".
El director de Tránsito de la IMM agregó que en algún caso puntual, como en el Teatro de Verano, se ha logrado combatir el problema. "Ahí los mandamos controlar, les explicamos las características y los registramos. Hemos escuchado que te dicen de un pago voluntario de $ 20 y que si no les das, no te dicen nada. Como también nos han comentado que si no les pagan $ 50, te rayan el auto. Pero en los últimos tiempos hemos venido actuando", destacó.