El presidente José Mujica y su esposa, la senadora Lucía Topolansky, disfrutaron el fin de semana en Colonia y volvieron a concitar la atención de los colonienses cuando se acercaron a almorzar, ayer, a la parrillada El Portón. Como es habitual en él, llegó apenas pasadas las 12 horas, y fue uno de los primeros clientes. Tras conversar animadamente con los mozos, con quienes ya tiene una relación, Mujica y Topolansky pidieron asado con ensalada y luego tomaron helados.
La presencia del primer mandatario no pasó inadvertida y fue reclamado para decenas de fotos, a las que accedió sin reparos.
A medida que iban pasando los minutos, el local se fue llenando hasta no quedar lugar libre. Conversando distendidamente con su esposa, o acaso atendiendo el teléfono en alguna oportunidad, transcurrió el almuerzo. Pasadas las 14:00 horas, pagó su cuenta como lo hace habitualmente, tomó en brazos a su perrita Manuela, y se levantó de la mesa. Un fuerte aplauso irrumpió de parte de los comensales, que fue correspondido con agradecimiento por parte del matrimonio presidencial. Acto seguido, se sacó más fotos con unos chicos que se lo solicitaron, cruzó la Avenida General Flores, y se subió a la camioneta 139 de Presidencia que estaba estacionada en la acera de enfrente, sobre la calle Intendente Suárez.
En un alto de su actividad, Mujica aprovechó este fin de semana de agenda tranquila y disfrutó de la estancia Presidencial de Anchorena.
"Cada vez que puedo, me vengo", le dijo a un matrimonio argentino que mostró curiosidad por la presencia de Mujica.