Premiado film iraní se destaca entre varios títulos que importan

A cuatro días. Es uno de los Oscar más importantes, pero no suele hablarse demasiado de él: hay cosas valiosas esta temporada en el rubro mejor película en lengua extranjera

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Es uno de los rubros a los que suele prestarse menos atención en los días previos a la entrega del Oscar: mejor película en lengua extranjera. Sin embargo hay varias cosas de interés en el listado, y una probable favorita.

Las candidatas de este año provienen de países muy diversos. De Bélgica llega Rundskop, un drama criminal dirigido por Michael R. Roskam a propósito de un joven granjero, un inescrupuloso veterinario y un plan de asesinato. El film cuenta con buenas críticas y el aval de algunos premios en festivales, aunque no de primerísima línea (Molodist, Austin Fantastic Fest).

Por Israel compite Hearat Shulayim, un drama realizado por Joseph Cedar sobre un padre y un hijo, especialistas en estudios talmúdicos, cuya difícil relación se complica aún más cuando uno de ellos está a punto de ser premiado por su trabajo. Tiene un premio a mejor libreto en Cannes, fue uno de los cinco films extranjeros galardonados por el National Board of Review de los Estados Unidos, y se alzó con nueve estatuillas de la Academia del Cine Israelí, incluyendo la de mejor película. Puede ser una competidora fuerte.

La veterana cineasta polaca Agnieszka Holland asoma en el listado con In Darkness, una historia sobre el rescate de un grupo de refugiados judíos en territorio ocupado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El film llega con los antecedentes de un premio del público en el Festival de Saint Louis y el de mejor fotografía en Camerimage.

Conviene no perder de vista a Monsieur Lachard del canadiense Philippe Falardeau, historia de un inmigrante argelino que consigue un puesto de maestro luego de que su antecesora en el cargo muere trágicamente. La situación conduce a varios conflictos, incluyendo la "extrañeza" del extranjero ante un medio que no termina de conocer, y los antecedentes (que se van conociendo de a poco) de su vida en Argelia, donde ha conocido otros dolores. El film obtuvo dos premios en Valladolid (Fipresci y mejor libreto).

Sin embargo, y con todas las cautelas del caso, si hubiera que apostar por un título hay que fijarse en Jodaeiye Nader az Simin (distribuida internacionalmente como A Separation) de Asghar Farhadi, un drama iraní acerca de una pareja que debe enfrentar una difícil decisión: emigrar para mejorar las posibilidades de que su hijo tenga un buen futuro, o permanecer en el país atendiendo a un padre que se está hundiendo crecientemente en el Alzheimer. En un momento en que el cine iraní está pasando uno de los peores períodos de su historia, víctima de la intolerancia política y religiosa, y con la mayoría de sus creadores más importantes silenciados, en el exilio y hasta en prisión domiciliaria (es el caso de Jafar Panahi), el film de Farhadi ha sido recibido como una bocanada de aire fresco, y los jurados de los festivales internacionales han reaccionado debidamente.

La película ha recibido distinciones en los festivales de Yerevan, Vancouver, Sydney, San Sebastián, Riga, Pula y Palm Springs, con la culminación de cinco premios en Berlín 2011, incluyendo los de mejor película, mejor actor y mejor actriz.

Un crítico español ha evocado el cine de su país de la posguerra, en el cual, señala, se criticaba al sistema partiendo de recursos mínimos. El mismo cronista agrega que A Separation es "un ejercicio de aparente ingenuidad para combatir las garras de la censura".

La película, señala ese observador, funciona como "un fresco impresionista de las contradicciones humanas". No hay en el film, dice, ni buenos ni malos, sino personas que en un momento u otro se posicionan o se sitúan en un bando por obligación o por necesidad. El espectador puede entender todas las partes implicadas, y la película no toma posición: cada cual tiene sus razones. Y hay en el film, añade, mucho cine: "El director crea una atmósfera casi irrespirable con pocas localizaciones y la excelente recreación de todos sus intérpretes, sin excepción", asegura. También surge en la crónica la palabra "compromiso": ningún documental iraní reciente, asegura la nota, ha hablado de forma tan clara sobre el papel de la mujer, la influencia de la religión, la herencia que los mayores dejan a sus hijos. Un cuadro mayor a partir de una historia mínima.

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