Una tragicomedia dirigida por el español Alex de la Iglesia y una revelación húngara han llamado particularmente la atención en la programación del Festival de Cine de Berlín actualmente en curso.
Alex de la Iglesia (El día de la bestia, La comunidad, 800 balas, Crimen ferpecto) presentó en la Berlinale La chispa de la vida, la historia de un publicista, interpretado por el actor José Mota, que sufre un accidente y no se puede mover. El cineasta declaró que el personaje "representa nuestro mundo en crisis", aunque compensó el pesimismo de su idea central afirmando que "si mantenemos la dignidad sobreviviremos".
"Cuando leo un guión que me apasiona, que me enloquece, como fue el caso con este trabajo de Randy Feldman, lo adapto a mi mundo", explicó de la Iglesia. "La idea fue convertirlo en una comedia imposible, en realidad en una tragicomedia, que es la esencia de la vida, una tragedia en la que nos defendemos con la risa".
"La vida es una trampa, crees que eres libre pero cualquier día te caes y te partes la cabeza. Estamos atrapados. Lo descubrimos cuando queremos cambiar el guión. En ese momento descubres una nube de buitres, como la que se ve en la película", dijo también el realizador.
"El personaje de Roberto soy yo, somos todos, es este mundo en crisis en el que todo se sostiene pero se puede caer, en el que una agencia calificadora puede decir que tu país no vale nada", añadió. "Sin embargo creo que al final la película deja una esperanza que se llama dignidad, que se llama respeto. Si mantenemos la dignidad sobreviviremos", añadió.
De la Iglesia, que se define como un titiritero ("eso somos los del cine, queremos contar historias y hacer mejor a la gente"), elogió particularmente la actuación de la mexicana Salma Hayek en su película. La conoció hace casi una década y media, cuando preparaba Perdita Durango, y tenía ganas de trabajar con ella. Aquí se sacó el gusto, y piensa que era la actriz ideal en el film porque es una extranjera y no comprende "qué son esos buitres", refiriéndose a la gente que rodea al desgraciado protagonista.
Pero si Alex de la Iglesia siempre llama la atención, la película que parece estarse llevando los mejores elogios en Berlín es Solo el viento del húngaro Bence Fliegauf, basado en hechos reales, y que cuenta el asesinato de una familia de gitanos por una banda ultraderechista.
Filmada con una cámara al hombro y casi siempre en primeros planos, la película introduce al espectador en la intimidad de una familia de gitanos que vive con el miedo a ser agredida tras la serie de asesinatos que se produjeron entre 2008 y 2009 en varios lugares de Hungría.
"En los dos últimos años hubo una serie de atentados contra los gitanos que dejaron al menos seis muertos y muchos heridos. Yo no quería basarme en el trabajo de la policía, en los archivos, sino hacer una ficción", ha señalado el director. Su film comienza con el entierro de una familia gitana que ha sido asesinada. Los vecinos sienten que ahora ellos están en peligro. Su ilusión es emigrar a Canadá pero entretanto conviven con el miedo.
Katalin Toldi, actriz debutante en el film, señaló por su parte que había sido víctima de racismo y discriminación cuando buscaba trabajo, por el hecho de ser gitana. "Algunas personas te lo dicen directamente: no la contratamos porque usted es gitana", explicó.
(BASADO EN AGENCIAS)