El grupo Los Choby`s hizo de su puesta en escena un espejo, trasladando a las tablas al jurado, al público, a los periodistas de Carnaval y a los que venden alimentos y bebidas. Destacaron los pasajes a cargo de Leo Pacella, al borde del stand up.
Los humoristas, aunque parezca redundante, tienen la misión de hacer reír. Los comediantes experimentados aseguran que eso es más difícil que hacer llorar porque el público se vuelve más exigente al momento de dejarse llevar por un espectáculo humorístico. Los Choby`s en este caso trasladaron al tablado oficial todo aquello que rodea a la competencia: la tribuna con los fervientes admiradores de distintos grupos, los puestos de comida y bebidas, los periodistas que cubren la temporada y el jurado que todo lo califica. Parodiando a todo su entorno, Los Choby`s contaron con la actuación de Leonardo Pacella, quien desde la introducción en el proscenio, previo a que se abriera el telón, demostró su gracia para la comedia y el stand up. El grupo bromeó todo el tiempo sobre sí mismo, y hasta con su triunfo en el desfile inaugural del Carnaval en el rubro humoristas, diciendo que por eso estaba unos pasos más adelante. Toda su presentación fue desarrollada con gran naturalidad.
En el arranque estuvo Tronar de Tambores, que este año se despacha con el espectáculo Fotografías. Es uno de los principales nombres de su categoría y siempre sus propuestas resultan ambiciosas. Alberto Rivero estuvo a cargo de la puesta que persiguió una historia sencilla pero efectiva: los protagonistas encuentran una cámara de fotos y se ponen a mirar las imágenes que contiene.
Por su parte, la murga La Leyenda presentó La leyenda no es un cuento. Destacó el cuplé dedicado al censo, uno de los temas preferidos en esta temporada, que sirve para disparar hacia distintos ángulos. Por último, la murga de San Carlos, La Clave, sorprendió con su repertorio musical: desde Black Eyed Peas hasta el "Pitufo" Lombardo, (y frases escondidas de canciones que no son de dominio popular). Desplegó su ironía hasta convertirse en escena en una murga del primer mundo. Un coro poderoso y una importante batería de luces realzaron la idea y sorprendieron gratamente.