Una medida desafinada

REBAR

Alguna vez tuve oportunidad de ver y escuchar a la Banda Musical de la Jefatura de Policía de Montevideo, y me llevé una gratísima impresión. En una reunión benéfica, no solo expuso las condiciones de sus integrantes sino que, por si esto fuera poco, ofreció un "show" de primera calidad. Por eso, esta medida de mandarlos a la calle para patrullar por la Ciudad Vieja en nombre de la seguridad, huele a desatino. Si cuando hay gente que está perfectamente ubicada en la exigencia de la función que cumple, se la desvía hacia otros terrenos absolutamente desconocidos, no habrá que quejarse luego por su bajo o nulo rendimiento.

Bastante lucharon contra claves y fusas, sostenidos y bemoles hasta dominarlos, para que ahora se les retiren los atriles y se les "disfrace" de vigilantes.

Por lo que significa como real problema para quienes sufren semejante transición, esto resulta ser un asunto muy serio, difícil de tomar en broma: pero es que para los dislates de que somos testigos a diario, este parece uno más... y punto.

La misión que se les plantea sería, solo en parte, medianamente aceptable, si los músicos de la citada Banda atendieran temas vinculados con la labor policial en una esfera "afinada" con la habitual, alejados de las armas, para dedicarse a renovar la clasificación (o calificación) de la escala de delitos, aun cuando esa escala no tiene nada de musical.

Ejemplos: "Cumbia del Este" en MI MENOR, catalogaría los asaltos realizados por un menor en la temporada de verano, preferentemente en los balnearios esteños, atestados de turistas; "Samba para copamientos", entraría en la "categoría" de MI MAYOR, con solo y coro para adultos.

Habría otras sugerencias, que gustoso yo mismo aportaría de aprobarse la idea.

Lógicamente, los miembros de la Banda de la Jefatura temen llegar, en medio de un gran desconcierto con susto incluido, a un enfrentamiento con la otra banda (la de delincuentes) porque son muy pocos los que saben cómo manejar un revólver: apenas si el trombonista zafa de esos temores, convencido de que con un buen "trombonazo" es capaz de salir victorioso en un mano a mano con los enemigos de la seguridad pública.

Lo más lamentable del caso, podría ser que si no muestran la debida diligencia en su nueva ocupación, encima de todo se les culpe de la Fuga de Bach.

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