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El buque granelero "Nord Barcelona" de Singapur encalló días pasados en el kilómetro 396 del río Paraná, luego que se autorizara su navegación, hecho que ocurrió a muy poca distancia de donde el 17 de enero varó el "Aristeas P" de bandera liberiana (km 390) que al parecer ya fue rescatado de su varadura, mediante un alije de 2.600 toneladas transbordadas a barcazas.
Según fuentes de agencias marítimas, fue el "Nord Barcelona", salido del puerto de San Lorenzo, también autorizado a navegar en plena bajante del Paraná con destino al exterior, con un calado de 9,86 metros, el que varó frente a las instalaciones de la Terminal Dreyfus de General Lagos.
Sin duda ambos accidentes con barcos bien cargados, se deben a una fuerte bajante que está sufriendo por estos días el río Paraná debido principalmente a la carencia de lluvias en el área de la cuenca del Paraná Superior. También hay bajante del río Paraguay.
De último momento se supo que autoridades marítimas de Prefectura autorizaron la navegación de buques demorados en los puertos del Gran Rosario a través de la zona con el uso obligatorio de uno o dos remolcadores de acompañamiento, según el calado que presente.
Las mismas fuentes señalaron que unos quince buques ya habrían podido navegar y otros tantos aguas abajo, con asistencia durante el cruce de la zona de varadura mientras que otros tres lo habría hecho aguas arriba, hacia las terminales de embarque donde se hallaban en espera. Mientras, otros graneleros se encuentran en las terminales portuarias del Gran Rosario a la espera de que Prefectura Naval les asigne turno para iniciar sus navegaciones aguas abajo. El columnista Emiliano Galli de La Nación, publica el pasado martes 31 una verdadera novela de incidencias negativas que sufrió el Aristeas P. donde aparecen ineficiencias, errores, mala suerte y otras circunstancias inesperadas en cuyos episodios están involucrados los armadores, empresas de salvamento, remolcadores, Prefectura, prácticos y obviamente la gran bajante. En un momento se rompe el cabo del remolcador que tironeaba al barco liberiano y se enreda en su hélice, por lo que el barco Aristeas P hace funcionar su máquina para ayudar, se rompe el cabo y también enreda su hélice. Se está haciendo una investigación para buscar un "chivo" expiatorio y nadie querrá asumir responsabilidades.





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