Balanza en rojo, al precio del poder

Rodolfo Sienra Roosen

El crecimiento de la economía no quiere decir nada de la gestión de un gobierno. Y si se dispara provoca recalentamientos que obligan a tomar medidas sobre el consumo para evitar la inflación. En eso estamos, "bancarización" de por medio. Pero hay otros índices a tener en cuenta que tienen mucho más que ver con una política de gobierno, como lo es el de la balanza de pagos.

Cuando en un país o en una empresa comercial o en los ingresos de una persona o familia, se compra más de lo que se vende o se gasta más del que se recauda, se genera un déficit. Y según datos oficiales de la Cámara de Industrias, 2011 cerró con un total de exportaciones por US$ 9.490 millones, y de importaciones por US$ 10.392:, lo que da un déficit de US$ 902 millones. Estar casi mil millones de dólares abajo del equilibrio, no es poca cosa.

A pesar de la fuerte presencia compradora del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que estimuló las exportaciones a esos destinos, perdimos dinero. Ello afecta a la competitividad del producto nacional y para tener una idea gráfica de lo que significa, una recorrida por las góndolas de cualquier supermercado será suficiente para asumir que se repite la triste película de otros tiempos.

La relación calidad/precio de los vinos uruguayos con respecto a los argentinos, determina que los primeros estén carísimos y los segundos regalados.

Puede pasar lo mismo con algunos de origen español, o francés -raspadores si los hay- o alemán de barricada. Lo mismo pasa con la pasta, en donde nuestras moñitas están tanto o más caras que la pasta seca italiana. Pasa con los quesos, con los cepillos de dientes, con los antisudorales, todos prácticamente importados.

Eso sí, que al decir del Presidente, es matar a la gallina de los huevos de oro. Con esta política estamos matando nada menos que al trabajo nacional que no le quita el sueño a una izquierda que se llenó la boca con la bandera del "Uruguay productivo". ¿Nadie se acuerda de las célebres noventa y siete medidas que Tabaré Vázquez anunció en su momento? Esto es un a tomadura de pelo. Aquellos eslóganes del "país de primera" y del "nuevo uruguayo", quedaron sepultados. Se los tragó, se los devoró el gasto público, que no ha dejado títere con cabeza.

No es sólo el agro el que se ve perjudicado con esta política pero sí es el que recibe las bofetadas más fuertes. Le dieron el garrotazo del insólito impuesto a la propiedad de la tierra, lo que va contra toda idea de tributación racional, y ello se agrega ahora la indefensión por parte del Estado que derrocha sus recursos con fines asistencialistas, pagando subsidios para comprar votos y generando así una fuente evasión tributaria, porque los que aceptan trabajo en el interior es a condición de hacerlo en negro por el temor de perder la dádiva.

Nada puede justificar esto que se alardea como "política social" en correspondencia con la prédica evangelizadora de Vázquez que anunciaba que "pagarán más los que tienen más", cuando en los hechos, paga más el que trabaja más, y trabajar no significa "tener" más. De hecho, el pecado es ganar dinero trabajando. La intención de la política del gobierno es clara: hay que fumigar a la clase media, hay que igualar a la sociedad, pero entonces hacia abajo, mediocratizándola. Y qué importa el déficit si es el precio a pagar para perpetuarse en el poder.

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