La murga más añeja del Carnaval

Curtidores de Hongos. El grupo celebra cien años en los escenarios con un espectáculo en el Velódromo Municipal En Carnaval contará su historia y después se embarcará en una gira por todo el país

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ALEJANDRA VOLPI

Curtidores de Hongos es la primera murga uruguaya que cumple cien años en actividad. Aunque el aniversario pide a gritos un espectáculo antológico, el colectivo artístico eligió no ceñirse a la rigurosidad histórica y darle clima de gran festejo.

La celebración del centenario de Curtidores de Hongos será el próximo martes a partir de las 21 horas en el Velódromo Municipal. La murga tuvo trabajo extra durante 2011, porque de forma paralela a esta presentación trabajó en la creación de un espectáculo para la próxima temporada de Carnaval.

En ambos casos el tema obligado es su aniversario que adquiere valor histórico por tratarse de la murga más longeva en actividad. Cuando surgió en 1912 fue bautizada por uno de sus integrantes, Juan Pastorino, con el nombre que la acompaña hasta hoy y que, según cuenta la leyenda, se le ocurrió porque ensayaban en una curtiembre. Para que el rótulo cobre sentido hay que imaginar la escena: un grupo de obreros preparándose para su primer Carnaval junto a una pila de cueros a la intemperie llenos de hongos. "No sabemos si efectivamente eso fue así porque no hay registros que lo acrediten, pero son historias que sobrevivieron al paso del tiempo", dice hoy Freddy González, uno de los letristas y actual responsable de la puesta en escena. El espectáculo constará de tres partes. En la primera habrá canciones históricas de los Curtidores, presentaciones, despedidas y cuplés de otras épocas con murguistas invitados que en algún momento formaron parte de sus filas.

En el siguiente segmento otros invitados más populares se sumarán a la fiesta: Edú "Pitufo" Lombardo, Alejandro Balbis, el dúo Larbanois & Carrero, Tabaré Cardozo y Emiliano y El Zurdo. Aquí la murga interpretará clásicos de los convidados pero también algunos títulos que compusieron juntos especialmente para alguna temporada carnavalera.

Por último, los asistentes tendrán un buen adelanto del espectáculo que entrará en competencia en febrero. "Contamos la historia de la murga como si fuera un documental, pero a la vez hablamos de un grupo ficticio, porque no nos ceñimos a la rigurosidad histórica. Buscamos que ante todo sea divertido. El proceso de creación resultó complejo. Nos planteamos hacer algo para divertirnos más que otros años y ese es el espíritu. En la medida que fuimos adelantando el trabajo también nos pusimos muy exigentes para que el resultado sea representativo de la esencia de Curtidores. Así que fue la temporada en la que escribimos más y desechamos más textos", explicó González.

La investigación del grupo se vio apoyada por otra que hizo el Museo del Carnaval junto a varios historiadores. "Nos llegó parte de ese material sin procesar, en bruto, y nos sirvió para tener mayor referencia. Sin embargo apostamos a la libertad, por eso la protagonista de lo que pasa en escena es una murga ficticia".

El letrista adelantó a El País que básicamente el público podrá disfrutar material estrenado desde el año 2000 en adelante, con excepción de la despedida de 1951, que es considerada un himno.

"Curtidores tiene la particularidad de transformar a su estilo todo lo que le llega, por más que sea un texto en apariencia lejano, lo termina haciendo propio", agregó el murguista.

Curtidores es una murga transgresora desde la cuna y sorprendió en varias oportunidades desde lo musical, incorporando instrumentos que no eran propios del género. "Salió con trompetas cuando nadie lo hacía. Fueron capaces de aparecer vestidos de cabezudos, y de recrear la estética de una obra de teatro que llegó al Solís en 1928, caracterizándose como bailarinas de cabaret. En aquel entonces no había televisión, y ese show había movilizado a la sociedad entera". Eran tiempos en los que el murguista ocupaba una posición marginal en la sociedad. Su propuesta no era entendida ni mucho menos aceptada por todos. "La gente decía que eran unos borrachos, no se los veía como hoy. Eran unos loquitos que subían a un tablado y gritaban un poco", recuerda González.

El discurso es una mezcla de lo que piensan sus integrantes. "Trabajamos con apertura y los textos se hacen a partir de lo que piensa cada uno. Tratamos de no ser muy directos para que el público haga su propia lectura de la realidad. Llamamos la atención sobre un tema pero no damos recetas de cómo debería ser. En todo caso planteamos alternativas pero no decimos cuál sería el mejor camino".

Según González cualquiera podría ser murguista, algo que no es sólo pintarse la cara y cantar afinado con voz nasal. Lo que más se precisa es la actitud correcta: tener vocación, voluntad y sobre todo tiempo. "Ese tiempo que le restás a tu familia y a los amigos. Es sacrificado en ese aspecto".

Está pronto a salir un disco doble del grupo y el nuevo espectáculo será registrado para publicar un DVD en el segundo semestre. También Curtidores se embarcará en una gira nacional en combinación con el Museo del Carnaval que se hará cargo de una muestra itinerante. La idea es que los artículos históricos permanezcan una semana en cada ciudad y el cierre cuente con la murga en vivo.

Un colectivo de esta naturaleza da para que se generen las más variadas anécdotas. Por ejemplo, Fernando Ponce que hoy tiene 44 años lleva más de dos décadas en el grupo. En el 2004 hizo un personaje que es recordado hasta el presente: el amigo del alma.

Cuenta que una vez estando en Buenos Aires se le acercó un señor a agradecerle. "El amigo del alma, era un gordito gil que lo agarraban de punto, pero con esa historia ganamos y el cuplé salió mejor cuplé. Después de una actuación en Argentina un hombre me agradeció porque su hijo se divertía mucho con el personaje. `Le pongo el DVD y cuando aparecés vos vive. Mi hijo es autista y es con lo único que se ríe`. Me dejó sin palabras con un nudo en la garganta. Es que, uno no se da cuenta de la llegada que puede tener en el público, nosotros nos divertimos, hacemos los que nos gusta y la pasamos bien".

Para Ponce la murga es "como una hija", así la siente y así la cuida. Pero también es una verdadera familia. Justamente el día que El País asistió a uno de los ensayos de Curtidores era el cumpleaños de "Tiburón" Martínez, otro letrista. Y como corresponde estaban todos preparados para agasajarlo.

"La murga se distingue por haber incorporado por primera vez instrumentos de vientos y por la vestimenta que resulta rara y por muchas cosas más que tienen que ver con lo estético. Pero para mí hay algo que es fundamental y que provoca sorpresa en quienes se acercan por primera vez. En Curtidores nos consideramos familia, creo que sólo acá se pueden subir a familiares a la bañadera. Sé que eso en otros grupos no está permitido".

Curtidores de Hongos continúa su tradición de cambiar reglas

En la década de 1950 Curtidores de Hongos reflotó los instrumentos de viento, sumados al bombo, platillo y redoblante. Siempre fue innovadora. Ese mismo año, Carlos Céspedes, alma máter del grupo, salió golpeando un sarten en sintonía con la batería.

En 1960 cuando llegó la televisión ofreció una actuación distinta: cubrió la boca del escenario con sábanas para simular el estilo de sombras chinescas.

Al principio las murgas tenían pocos integrantes, a lo sumo seis o siete. Cambiaban las letras originales de canciones conocidas por otras de tono picaresco. Fue innovación de José "Pepino" Ministeri imponerle al director que vista frac, levita y zapatillas, así como crear lo que hoy se conoce como batería de murga.

Daniel Carluccio es su director responsable desde 1993.

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