SEBASTIÁN DA SILVA
La escasa producción noticiosa de los eneros, permite que los productores de los diferentes informativos incorporen un nuevo segmento a sus programas: la previa del Carnaval. Es que al acercarse febrero, se acerca el interminable Carnaval Uruguayo, el más largo del mundo, el Concurso del Teatro de Verano etc. etc.
Tendremos Llamadas, Desfiles y Corsos, y los comentaristas de turno adivinan cuáles serán los ejes de los cuplés en la categoría Murgas, por lejos lo mas popular de la fiesta de Momo, que según la tradición y reglamento deben de abordar en sus temáticas los hechos salientes del año en donde le incorporan la crítica política y social, todo al ritmo de la Marcha Camión.
Hace ya unos cuantos años que escuchamos de las denominadas murgas "comprometidas" o "aguerridas" muletillas sobre la justicia social, sobre la verdad de los desaparecidos, sobre la ley de caducidad etc.
Forma parte del folklore murguístico hacer un giro de este estilo, porque entre otras cosas asegura el necesario aplauso del tablado y barniza con sensibilidad al conjunto de turno.
En el pasado también escuchamos feroces críticas a los gobiernos de turno, llegando a literalmente despedazar en el escenario a figuras, ministros o legisladores de los gobiernos previos al Frente Amplio.
Yo tengo claro que los murguistas son en su enorme mayoría militantes de izquierda, tengo claro que como otras expresiones culturales, la Murga es identificada en el imaginario popular como una voz contestataria a las injusticias cotidianas que padece la población metropolitana, y ha colaborado por tanto a generar la ilusión que permitió entre otras cosas la llegada del Frente Amplio al Poder.
Pensar otra cosa es pecar de ingenuo, los archivos están para quien los quiera ver, no las critico, pero tampoco me como la pastilla de que cuando se arman los espectáculos se prioriza en algún momento la objetividad.
Ahora bien, en un año muy heterogéneo como el que pasó, ¿de qué hablarán las Murgas? ¿De la Copa América, de que mataron a Bin Laden, de la enfermedad de Cristina Kirchner o de la Perra Manuela?
En un año donde estamos llegando a niveles de Tijuana o de la Época Dorada del Cartel de Cali, con dos muertos diarios, ¿no sería lógico que hablen de la inseguridad?
En momentos donde la minoridad infractora se reproduce llegando al espanto de enterarnos que gurises de 8 años andan atracando a mano armada, ¿no sería lógico que se refieran a este tema?
¿No son los chiquitos que pasan y los chiquitos que vienen, los uruguayos que deben de soportar los desquicios de la educación pública? ¿Alguna murga le dará importancia a este tema?
¿Veremos reflejadas las preocupaciones populares, o entonarán al ritmo del redoblante oficialista que todavía mira como normal todas y cada una de estas situaciones? O lo que es peor, culpabilizan a gobiernos de hace 15 o 20 años.
Las voces democráticas de antes, ¿seguirán defendiendo la voluntad del pueblo, o festejarán la anulación de la ley de caducidad?
Queda poco para que se levante el telón, espero equivocarme esta vez, pero el tupper no solo está en el gobierno sino que también en algunos repertorios.