JORGE ABBONDANZA
El gobierno norteamericano condenó el episodio en que cuatro infantes de marina orinaron sobre los cadáveres ensangrentados de tres milicianos talibanes recién abatidos. El hecho fue registrado en los 39 segundos de un video grabado por otro soldado, material que luego pasó a Internet. Según el Código Penal Militar de Estados Unidos, la degradación de un cadáver es un crimen de guerra, aunque según Hillary Clinton -secretaria de Estado que dijo estar consternada por lo ocurrido- se trata de un caso que involucra "a nuestros marines, por quienes profeso el máximo respeto y admiración".
La diplomática delicadeza con que esa ministra suaviza ciertos hechos, también fue acreditada cuando calificó como "falto de ética y condenable" un experimento médico realizado en Guatemala entre 1946 y 1948, que estuvo a cargo de diez investigadores norteamericanos y se destapó recientemente. El plan consistió en reclutar a 2.082 guatemaltecos (soldados, prostitutas, enfermos mentales y presidiarios) para inocularlos con sífilis, gonorrea o chancro, y estudiar si la penicilina podía combatir esas enfermedades de transmisión sexual. Hubo 83 muertos entre los infectados, pero el operativo se ocultó durante 62 años. En 2010 fue descubierto por una profesora que revisaba viejos documentos y ello obligó al presidente Obama a pedir perdón a las autoridades de Guatemala, que calificaron el hecho como "un delito de lesa humanidad".
Esos fantasmas del pasado no están solos, porque hace una semana cumplió 10 años la cárcel de máxima seguridad de Guantánamo, que Estados Unidos había inaugurado en enero de 2002 para alojar a los afganos sospechosos de terrorismo. La prisión está ubicada en la base naval que se mantiene desde 1903 sobre la costa oriental de Cuba, y en esta década ha albergado a más de 800 reclusos, 171 de los cuales siguen allí, aunque otros ocho se suicidaron ahorcándose con su ropa de cama. El lugar ha sido denunciado como centro de torturas y en 2008 el candidato Barack Obama aseguró durante su campaña que se proponía cerrar Guantánamo, cosa que hasta el momento no ha sucedido.
Otros fantasmas se han levantado en Irak, porque un periodista del diario The New York Times encontró el mes pasado en un basurero cercano a Bagdad los papeles donde figura la matanza cometida por infantes de marina en la localidad de Haditha el 19 de noviembre de 2005, que hasta ahora no había trascendido. Luego de un atentado contra camiones de las tropas de ocupación, esos infantes entraron en Haditha y mataron a 24 iraquíes, incluyendo niños entre 3 y 15 años, un ciego de 76 años que estaba en silla de ruedas y varias mujeres. Ninguno de los culpables ha sido procesado, aunque ellos -y sus colegas que mojaron los cadáveres- también son víctimas de la deshumanización que provocan las guerras.