Un menor de 17 años fue enviado al INAU por la muerte del pistero de la estación de servicio de Flor de Maroñas. Camilo Coto Ávila, de 68 años, fue baleado el 1° de enero a quemarropa por el joven, quien estaba en compañía de un cómplice.
Fuentes policiales informaron El País que el menor fue detenido en un allanamiento a su casa de la calle Guarapirú (Hipódromo). Se encontraba con un mayor de edad, quien quedó en libertad al no poder vinculárselo con el hecho.
Como se recordará, sobre las 22:30 del primer día del año, dos delincuentes llegaron hasta la estación de servicio de General Flores y Timbúes, que era atendida por dos pisteros.
Uno de los delincuentes bajó de la moto, en tanto su cómplice permaneció con el vehículo encendido, pronto para fugar.
El joven que había bajado con un arma en la mano se dirigió a los trabajadores y le pidió a Coto que le entregara el dinero, pero éste se negó.
Sin mediar palabras, el delincuente le efectuó un disparo a quemarropa, que impactó en el tórax del trabajador.
El otro pistero, en tanto, escapó corriendo hacia uno de los talleres de la estación. El delincuente efectuó al menos otros dos disparos contra el empleado, quien sin embargo ya había logrado ponerse a salvo de las balas.
El autor de los disparos volvió al lugar donde Coto estaba tirado y le revisó los bolsillos en busca de dinero. Sacó lo poco que encontró y se dirigió a la garita donde los pisteros se refugian: también buscó dinero. Por último, se fue hacia la motocicleta en la que le aguardaba su cómplice, fugando rápidamente. Habían quedado, sin embargo, registrados por las cámaras de seguridad.