Isla del Giglio | "Fue tremendo, me pareció estar en el Titanic, vi gente desesperada, en torno a mí gritos y terror, pero sobre todo incertidumbre sobre qué hacer", relató Stefano, de 21 años, oriundo de Buenos Aires y pasajero de la nave Costa Concordia, quien viajaba junto con su madre, dos hermanos y la novia.
"No fuimos ayudados adecuadamente por la tripulación para abandonar la nave. Vi tanta gente que se tuvo que arreglar por sí misma", contó.
Stefano fue uno de los 250 pasajeros que fueron trasladados hoy al hotel Hilton, cercano al aeropuerto romano de Fiumicino, sin dinero ni documentos, con las frazadas usadas como tapados, las miradas perdidas en el vacío, los rostros cansados, los ojos rojos y sobre todo el recuerdo de lo que lo que pocas horas antes vivieron como "una pesadilla".
Muchos padres con niños, instalados en los botes salvavidas colmados, debieron levantar a sus hijos para evitar que fueran aplastados por personas que pugnaban por subir.
Un mariscal de carabineros, de 57 años, contó: "Vivimos escenas de apocalipsis. Hubo un fuerte ruido, seguido de un estallido, y en el restaurante volaron platos y copas". Dijo estar extenuado porque a bordo "hizo de todo para poner a salvo el mayor número de personas posible. Tras el primer estruendo, el personal de a bordo nos dijo que se trataba de un desperfecto, que debíamos estar tranquilos. Luego escuchamos una segunda explosión, era evidente que el buque había chocado contra escollos".
"El barco, de golpe, interrumpió su ruta", declaró Patricia de Latina, que vive cerca de Roma, y "comenzó a inclinarse sobre el lado izquierdo. Hubo un apagón tras otro". ANSA
Sepelio de científico iraní
Debido a un involuntario error, en la leyenda de la foto del sepelio del científico nuclear Mostafa Ahmadi Roshan, se indicó que "miles de israelíes" le dieron el último adiós y muchos de ellos pidieron venganza, cuando en realidad debió decir "miles de iraníes". Se piden las disculpas del caso a los lectores.