CAMBRIDGE | THE NEW YORK TIMES
En escala, no eran rival para las Grandes Pirámides de Giza o el Canal de Panamá. El trabajo requirió de meses en vez de años y una fuerza laboral de apenas 100 hombres. En cuanto a los materiales, no hubo uno solo, más que los que los aviadores pudieron procurarse.
Pero, bajo las medidas de inventiva, valentía y persistencia, los túneles construidos hace aproximadamente 70 años en matorrales arenosos cercanos al pueblito de Zagan, a casi 210 kilómetros al sureste de Berlín en lo que era en esa época la Alemania de Hitler y actualmente es el Oeste de Polonia, son una legendaria proeza de ingeniería, aunque a escala miniatura.
Relatada en una crónica del filme "El gran escape" de 1963, la construcción del túnel es una de las grandes historias de la II Guerra Mundial. En las décadas transcurridas desde esos días, la leyenda del escape masivo de los aviadores aliados en la noche del 24 de marzo de 1994, a la par de la ingeniosa planeación y el castigo nazi que le siguió - siendo recapturados 73 de los 76 que escaparon, en tanto 50 de ellos fueron ejecutados sumariamente bajo órdenes de Hitler - de alguna manera, ha eclipsado a la realidad.
Investigación. En un esfuerzo por establecer con mayor claridad cómo se logró este escape - y en cierta forma, reclamar la narrativa del escape-, ingenieros, arqueólogos del campo de batalla e historiadores con base en Gran Bretaña viajaron al bosque de pinos en las afueras de Zagan el verano pasado para desenterrar los secretos sepultados ahí para un documental de Wildfire Television en Londres que fue transmitido a finales de 2011 en Reino Unido. Fueron acompañados por pilotos actuales de la Real Fuerza Aérea, así como por veteranos bombarderos de tiempos bélicos, quienes actualmente rondan por los 80 años, los cuales ayudaron a construir los túneles en el campo conocido como Stalag Luft III.
La tarea del equipo consistía en emplear "ingeniería inversa" descubriendo los túneles y lo que restaba del equipamiento improvisado de los que cavaron el túnel para reproducir el ingenio de aviadores de tiempos de guerra. A final de cuentas, los integrantes del equipo quedaron pasmados de que, incluso sin la amenaza de los guardas nazis del campo siempre atentos, no fueron capaces de igualar plenamente a sus homólogos de tiempos bélicos, particularmente en la destreza más crucial, cavar un túnel nueve metros debajo de la superficie del campo sin frecuentes derrumbes.
Durante varios años, veteranos y otras personas han estudiado a fondo las ruinas del campo, colocando mojones conmemorativos entre los afloramientos de ladrillo roto y concreto diseminados entre los pinos, todo lo que resta del sitio 24 hectáreas construido por los alemanes para albergar a 10.000 aviadores capturados. Sin embargo, ningún grupo igualaba la experiencia del equipo de 2011, que fue decidido a exponer lo que Hugh Hunt, catedrático de ingeniería de la Universidad de Cambridge, describió como "los secretos finales de una notable historia".
Hunt, inconformista australiano apodado cariñosamente Dr. Tornillosuelto por sus colegas, fue a Polonia como consultor de los pilotos actuales de la Real Fuerza Aérea, incluidos algunos con experiencia de combate en vuelos sobre Irak y Afganistán. La tarea del grupo consistía en usar el profundo conocimiento extraído de las excavaciones en los sitios de túneles de tiempos de guerra conocidos como Harry y George para construir un nuevo túnel de 10 metros al que llamaron Roger, en honor al líder del escuadrón Roger Bushell, el principal organizador del escape de 1944 y uno de los ejecutados por los nazis.
"Lo que esos hombres hicieron en el Stalag Luft III fue una asombrosa proeza de ingeniería improvisada", destacó Hunt, de 50 años, en una entrevista en el Trinity College de Cambridge. No fue un caso del genio de un solo hombre, sino más bien el logro de un equipo, las habilidades de un hombre complementando las de otro. Además, contaban con un preciado recurso: tiempo. Si tienes tiempo, alguien encontrará una solución tarde o temprano, y los otros dirán, `Vamos aprobarlo`".
Cinematográfico. Al igual que otros que se sumaron a la expedición a Zagan, Hunt abriga cierto conflicto con la historia del escape como se relata en la versión fílmica, la cual se fundamentó en el libro de Paul Brickhill del mismo nombre, en parte debido a que el drama real de los cavadores del túnel requería de muy poco embellecimiento. El campo de tiempos bélicos no tenía a un Virgil Hilts, el irreprimible aviador estadounidense interpretado por Steve McQueen.
El plan de excavar hasta el taller en el punto de partida del túnel conocido como Harry, donde los aviadores de tiempos de guerra empezaron con su esfuerzo debajo de la alambrada de púas, fue desechado luego que los ingenieros no lograran impedir varias veces que toneladas de arena se vinieran abajo en su propio túnel de acceso. Sin embargo, Hunt y su equipo le dieron al clavo en la excavación de George, túnel construido debajo del auditorio del campo tras el escape que fue diseñado para darles a los presos un lugar para ocultarse a medida que colapsaba el control nazi al Oeste de Berlín ante el avance de tropas soviéticas.
Su excavación produjo un juego de oxidadas ruedas de vagón, el metal obtenido de remanentes de una estufa del campo y un resorte en espiral tomado de un gramófono de la prisión; paneles de madera para el techo del túnel y muros laterales, creados a partir de tablones de camas; y una bomba de ventilación hecha del morral de un prisionero, un palo de hockey y latas de leche en polvo. El toque maestro era una oxidada radio hecha de una caja de bísquets, alambre robado de las chozas de prisioneros y baterías birladas a guardas alemanes.
Los aviadores contemporáneos de la Real Fuerza Aérea construyeron el Roger, la réplica del túnel, pero en una trinchera justo debajo de la superficie; se consideró que cualquier cosa más profunda era demasiado peligrosa. Con Hunt, crearon un sistema de vagones, siendo probado por vez primera en el nuevo túnel por Frank Stone, de 89 años, veterano del campo involucrado en la preparación del plan de escape de 1944. El equipo de 2011 también construyó una réplica del sistema original de ventilación de los excavadores, con facsímiles de latas de leche de tiempos de guerra y un morral contemporáneo de soldado.
Stone, creador de la radio bísquet-lata hallada en los restos excavados del túnel George, fue uno de los que aún esperaban su turno para escapar cuando un guarda alemán vio a un aviador luchando por salir del túnel y correr hacia los pinos. Permaneció como prisionero hasta que el campo fue liberado en 1945, con toda una vida para llorar por los hombres que, aunque solo brevemente, lograron salir a la libertad. "La gente me dice: `Qué mala suerte tuvo usted`", les dijo a los realizadores del documental.
Homenajearon a espía que salvó a Stalin
Washington | El primer ministro ruso Vladimir Putin, exagente de la KGB, rindió homenaje este viernes al legendario espía soviético Guevork Vartanian, que truncó un atentado nazi contra Stalin, Roosevelt y Churchill en Irán en 1943, y falleció el pasado 10 de enero.
El primer ministro visitó el cementerio Troekurovskoe de Moscú "para decir adiós a este distinguido oficial de los servicios secretos soviéticos", informó el gobierno en un comunicado.
Vartanian vivió una "gran vida, llena de hechos heroicos", según un telegrama de Putin a la familia del fallecido, disponible en la web del gobierno ruso.
En su visita, Putin estuvo acompañado por el actual director del Servicio de Información Exterior ruso (SVR, sucesor del KGB), Mijail Fradkov, y por antiguos jefes de este servicio como Evgueni Primakov y Serguei Lebedev.
Según los historiadores soviéticos, la labor de Vartanian permitió en 1943 desbaratar un atentado planificado por los nazis contra los tres máximos dirigentes de los Aliados (el primer ministro británico Winston Churchill, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el líder soviético Joseph Stalin), cuando se reunieron en la llamada conferencia de Teherán con el fin de coordinar operaciones contra Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Vartanian murió el 10 de enero a los 87 años. AFP
La película
El evento histórico conocido como "El gran escape" tuvo su película homónima, del año 1963. Fue dirigida por John Sturges y protagonizada, entre otros, por los actores Steve McQueen, James Garner y Richard Attenborough. Cansados de las reiteradas fugas, los alemanes de la Segunda Guerra Mundial decidieron enviar a los prisioneros de guerra británicos y estadounidenses a una sola prisión. De este lugar, supuestamente, es imposible escapar. El film cuenta como la Gestapo envía a este lugar al prisionero más peligroso de todos, apodado el "Gran X", el comandante de la RAF, Roger Bartlett. Además, la mayoría de los prisioneros eran partidarios de la "Organización X", que había participado en distintos intentos de fuga por medio de túneles. Así, el "Gran X" tenía la idea junto a su organización de efectuar un escape por medio de tres túneles. Un primer intento fracasa y dos de los líderes son separados del grupo. A partir de ahí abandonan uno de los túneles y trabajan solamente en uno. Finalmente, unos 77 prisioneros logran escapar, sorteando unos metros en la superficie al descubierto en donde su vida corría muchísimo riesgo.