Zánganos y laburantes

LA COLUMNA DE PEPE PREGUNTÓN

El Presidente José Mujica se puso firme y, con toda la razón de su lado, ordenó que no se ceda a la pretensión de los trabajadores de los bancos públicos de mantener una prebenda que, no por legendaria, deja de ofender la inteligencia. Se trata de la magistralmente denominada "escala del burro", que permite a los bancarios del Estado ascender funcionalmente y por tanto aumentar sus remuneraciones por el simple hecho de cumplir años en la función.

Indigna de sólo explicarlo. Un sindicato adopta medidas que afectan al resto de la sociedad para defender un privilegio inexplicable, que alguien vaya a saber uno a cambio de qué concedió hace setenta años, y que garantiza que todos los que ingresan a un banco público harán carrera y verán aumentar los salarios que todos pagamos con nuestros impuestos, sin importar si trabajan bien o mal, si se esfuerzan o no, si producen más o menos, si atienden bien o no a los clientes.

Tiene razón el Presidente cuando pide tratar estos temas como sociedad. "Si queremos construir un país mejor debemos premiar el mérito, el esfuerzo medible", dijo el primer mandatario en su audición radial, en la que se mostró decidido partidario de que haya "un premio" para quienes "más se esfuerzan".

"Si no se premia el esfuerzo de la gente estamos fritos", reafirmó el Presidente en una entrevista al semanario Búsqueda.

No se podría estar más de acuerdo con lo que proclama el presidente y con la discusión pública a la que convoca. Precisamente si algo debería restablecerse en este país -de forma imperiosa- es el premio a quienes más se esfuerzan, no sólo en los bancos del Estado sino en la sociedad toda.

¿Es Uruguay un país que premia y reconoce el esfuerzo y el talento, o por el contrario un lugar en que el que más trabaja y transpira la camiseta es castigado invariablemente por un sistema que parece empeñado en igualar hacia abajo?

¿No se ha vuelto acaso Uruguay un país en el que muchos que no se esfuerzan nada, ni quieren trabajar, ni estudian para superarse, ni buscan empleo, viven de lo que les da el Estado, con dinero que sale de lo que aportan con sus impuestos precisamente los que trabajan y se esfuerzan día a día por salir adelante?

¿Hay o no hay en este país miles de personas que han elegido vivir de los demás y que aspiran a seguirlo haciendo? ¿Qué pensamos que sucederá el día en que alguien venga, como ahora el Presidente con el sindicato bancario, a quitarles esa prebenda injustificada? ¿Se quedarán de brazos cruzados o tomarán a la sociedad que les ha financiado la fiesta como rehén?

¿Acaso esa no es una discusión que también debería darse el Uruguay como sociedad?

elpepepregunton@gmail.com

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