Reclusos presentaron su libro: "Leerlo no es vivirlo"

Experiencia. Cuenta sus vidas, adentro y afuera de la cárcel

 20120918 316x167

"Leerlo no es vivirlo". Así se titula el libro que escribieron dieciocho reclusos sobre sus experiencias de vida y adentro de la cárcel. La publicación, presentada ayer fue financiada por la Dirección Nacional de Cultura.

"Porque mi pensamiento es que no importa cuánto yo pueda sufrir acá adentro, alejada de lo que más quiero. Lo que me importa es lo que ellos están sufriendo al no tener a su madre y a su padre. Perdón, hijos, perdón. Sabía que corría este riesgo, pero no pensé en las consecuencias y hoy me toca pagar con mi propia libertad y con ese dolor que nunca cesa".

De esta forma, Vanesa Prestes, una reclusa del Centro Metropolitano Femenino de Rehabilitación (CMFR), describió su sentimiento, que decidió plasmar, junto con otros 17 internos en un libro.

Según informaron desde el Área de Ciudadanía Cultural de la Dirección Nacional de Cultura (DNC), la obra de los reclusos, que fue presentada ayer al público, surgió de forma espontánea y, según aclara su editor Carlos Rehermann, "no son el resultado de talleres, ni cursos sino que fueron escritos por sus autores sin que nadie se los pidiera".

El origen de los textos es variado y corresponde a reclusos del Centro Nacional de Rehabilitación (CNR), la recientemente inaugurada cárcel de Punta de Rieles, el Comcar, el Penal de Libertad y la cárcel de mujeres de Cabildo. Entre los nueve varones y nueve mujeres que escriben abarcan todos los géneros: poesía, cuentos, diarios, letras de canciones, denuncias, cartas y plegarias.

"En la cárcel me sobra el tiempo y por eso escribí", explicó Vanesa durante la presentación realizada ayer en la sala de conferencias del Teatro Solís. "Es mi diario íntimo (pero) no es muy alegre. Lo que se lee es lo que escribí", confiesa.

El prólogo del libro, a cargo del director de Ciudadanía Cultural, Leonardo Rodríguez, reflexiona sobre la posibilidad de "descubrir que la libertad se hace siempre presente en estos escritos y demuestran que hay cosas que un hombre no puede perder más allá de las circunstancias en que se encuentre".

OBJETIVO.

El libro fue patrocinado y financiado por la Direción Nacional de Cultura. De hecho, entre los objetivos del Ministerio de Educación y Cultura está el de lograr que el desarrollo cultural llegue a todos los ciudadanos, afirmó el titular del, Hugo Achugar. Recordó experiencias similares que se vienen desarrollando con los pacientes internados en el hospital Vilardebó o personas en situación de calle que se acercan hasta el espacio cultural para manifestar sus intereses.

"La lectura de este libro conmueve porque nos sentimos muy cerca de todos quienes lo han escrito", sostuvo por su parte el ministro Ricardo Ehrlich.

"Hay que defender el acceso a la cultura en todos los ámbitos", incluso en el "universo carcelario", al cual vemos "con muchos filtros" y como "algo lejano", explicó.

OTRAS EXPERIENCIAS.

España es uno de los países que registra antecedentes similares de trabajos literarios de reclusos.

Un libro de recetas elaboradas por reclusos del centro penitenciario de A Lama, en Pontevedra, prologado por el chef Pepe Solla e impulsado por la Fundación Barrié, fue presentado el pasado mes de junio e invita al lector a realizar un viaje alrededor del mundo a través de la gastronomía.

Este volumen reunió 42 recetas que ilustran el crisol de nacionalidades de los presos de esta cárcel -en la que hay uruguayos recluidos- que a través de esta iniciativa pudieron abstraerse de un "ámbito monótono y estresante" al evocar recuerdos de la infancia, según relató Patricia, autora de la lechona, un plato de Colombia.

En la obra hay recetas de Albania, Alemania, Austria, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Colombia, Congo, Ecuador, España, Francia, Gabón, Georgia, Ghana, Grecia, Guinea Bissau, Guinea, Hungría, Iraq, Italia, Letonia, Liberia, Lituania, Marruecos, Mauritania, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Portugal, Rumanía, Rusia, Senegal, Turquía y hasta Uruguay.

El libro puede descargarse gratuitamente desde el sitio www.educabarrie.org.

Testimonio: "En la cárcel me sobra el tiempo, y por eso lo escribí", relató Vanesa.

Ehrlich: "La lectura de este libro conmueve; nos sentimos cerca de quienes lo escribieron".

Por leer, se acorta la condena

En un movimiento para promover la alfabetización entre los reclusos, el gobierno brasileño anunció a mediados de año que los presos podrán acortar su pena por la lectura.

El país norteño puso en marcha un programa titulado "Redención a través de la lectura" en cuatro cárceles federales, que permitirá a los presos reducir 48 días por cada año de condena mediante la lectura de un máximo de doce libros.

Los reclusos que participarán en el programa serán elegidos por un panel especial y luego se dará la oportunidad de escoger entre obras de la literatura, la filosofía, la ciencia, o los clásicos.

De acuerdo con las autoridades brasileñas, cada preso tendrá entonces cuatro semanas para terminar el libro y luego escribir un ensayo que deberá "hacer un uso correcto de los párrafos, estar libre de faltas, usar márgenes y tener una escritura legible."

Los organizadores creen que este tipo de programas permitirá a los reclusos "salir de la cárcel más inteligentes y con una visión más amplia del mundo."

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar