Desde su creación el ministerio de Desarrollo Social (Mides) suscita polémicas. Las más frecuentes versan sobre la falta de control del uso que los receptores hacen de los dineros percibidos mes a mes mientras otras discusiones giran en torno a la politización y las denuncias de clientelismo que pesan sobre ese ministerio. La semana próxima, el ministro Daniel Olesker deberá aclarar esas y otras cosas en una interpelación a realizarse en la Cámara de Diputados que despierta considerable expectativa.
Para empezar, los datos oficiales no son propicios para el ministro en lo relativo a la utilización de los fondos por parte de los beneficiarios puesto que confirman desvíos que debieron corregirse hace rato. De esos datos surge que con la tarjeta alimentaria del Mides se gastaron en tres meses más de dos millones de dólares en "comida chatarra" y en rubros tan raros como productos de belleza, cera de auto y alimentos para mascotas. Enterado en su momento, el ministro se encogió de hombros como si eso fuera algo normal.
Similar actitud de resignación adoptó cuando se anunció que el BPS hacía 4 años que no recibía información alguna sobre la asistencia a clase de niños de hogares beneficiados con la asignación familiar. Así se comprobó que el Mides no entregaba los informes sobre la escolaridad de los niños provenientes de esos hogares como tampoco las constancias de su atención en los servicios de salud.
Esa contraprestación de los beneficiarios es precisamente la que distingue a una política social del mero asistencialismo, definido este último como la simple entrega de dinero a cambio de nada. Esto último es lo que parece ocurrir en nuestro país bajo la égida del Mides, es decir una situación que conduce a perpetuar la pobreza de los receptores del subsidio que se mantienen en la inopia y por tanto en la marginalidad.
Con ser inquietantes estas carencias del Mides, hay otro asunto de gran magnitud que justifica largamente el pedido de interpelación al ministro formulado por la diputada blanca Ana Lía Piñeyrúa. Según la interpelante, "el Mides está al servicio de la política electoral del Frente Amplio", una denuncia de enorme gravedad sobre la cual Olesker deberá dar explicaciones detalladas.
Lo notable del caso es que esa denuncia está avalada desde filas de la propia coalición de gobierno por quien fuera titular del Mides, Marina Arismendi, quien hace pocas semanas culpó a Olesker de impulsar una reestructura ministerial capaz de facilitar el "clientelismo" a través de la sustitución de mandos medios que "no están militando" en el Frente Amplio. Según la ex -ministra la gestión que ella desarrolló en la anterior administración estuvo "lo más lejos posible de lo político-partidario", una actitud que determinó que a los coordinadores departamentales nunca se les exigiera que fueran activistas de izquierda.
Arismendi alega que ahora con Olesker se quebró esa "barrera entre lo político partidario y lo clientelístico" dado que a algunos de los coordinadores destituidos por el actual ministro se les comunicó que cesaban en sus funciones porque no estaban "militando" en el Frente Amplio. La ex ministra tiene suficiente conocimiento de la dinámica interna del Mides como para saber lo que dice. Y lo que dice tiene el valor de una acusación que vendría a confirmar las prevenciones que muchos tienen sobre las acciones de ese ministerio.
Es que por las ventanillas del Mides salen ríos de dinero y si se prueba que ese flujo está orientado con criterios de política menuda el ministro no debería permanecer un minuto más en su sillón ministerial. El propio Olesker, con su habitual locuacidad, dijo alguna vez que las políticas sociales a su cargo debían "capitalizarse electoralmente", lo que equivale a una confesión pública que ratifica las denuncias de su antecesora.
Quienes desde la coalición de izquierda concibieron el Mides como un mecanismo apto para ayudar a los necesitados, sacarlos de la pobreza y darles los instrumentos para salir adelante deberían ser los primeros interesados en oír los descargos del ministro. Pese a eso el Frente Amplio estuvo reticente para apoyar esta interpelación. Es de esperar que esa postura defensiva del oficialismo desaparezca si el ministro no ofrece explicaciones satisfactorias que justifiquen su permanencia en el cargo.