Lima | El gabinete del militar retirado Óscar Valdés, flamante primer ministro peruano, asumió ayer con el desafío de restablecer el diálogo en el conflicto minero al norte del país y enviar un mensaje de confianza hacia quienes temen una deriva autoritaria del gobierno de Ollanta Humala.
Valdés, un teniente coronel del Ejército en retiro desde hace dos décadas, de 62 años, fue designado en reemplazo de Salomón Lerner, quien tenía un perfil de mayor cercanía con la izquierda y era visto como un convencido del diálogo para resolver los conflictos sociales que vive el país.
El cambio en el gabinete se produce en un momento complejo por el conflicto aún no resuelto en la norteña región de Cajamarca, donde un amplio sector de la población se resiste a la presencia del proyecto aurífero Conga, de la estadounidense Newmont, por considerar que contaminará las fuentes de agua.
Valdés participó en el conflicto bélico contra Ecuador en 1981 y combatió a la guerrilla de Sendero Luminoso.
Sin embargo, negó que sea una persona autoritaria por el hecho de ser exmilitar, como lo afirman algunas personalidades políticas y un sector de la prensa.
"Yo quisiera reivindicar a los militares, ser militar no es un demérito es una virtud", comentó. AFP