El mal uruguayo

JUAN ORIBE STEMMER

Luego de ganar, con la fusta bajo el brazo, el premio al carnaval más largo del mundo, competimos por el censo más extendido. Por lo menos desde el ordenado por Herodes y que condujo a José y María de vuelta a su aldea natal de Belén. Las explicaciones dadas por las autoridades del Instituto Nacional de Estadística (INE) ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados (El País, jueves 8), sugieren que, en realidad, enfrentamos dos problemas. El primero es la evolución, en cantidad y calidad, de la población uruguaya. El segundo podríamos denominarlo el "mal uruguayo".

Un síntoma de ese mal del espíritu, indefinido pero profundo, es que las autoridades de un instituto estatal, luego de haber invertido $280 millones entre salarios, locomoción y materiales para ejecutar un censo, se tomen cuatro meses para completarlo y luego justifiquen esa demora con excusas como que los encuestadores no trabajaron de "sol a sol". Como informa la nota, "5.094 censistas hicieron en 23 días menos de 70 entrevistas, cuando debieron haber realizado un promedio de 300 por mes". Tienen razón quienes recuerdan que en los censos anteriores la fase de recolección de los datos se completó en un fin de semana, a base de papel, lápiz y dedicado trabajo de funcionarios públicos y voluntarios.

El INE realiza un buen trabajo, pero este Censo no ha sido el mejor ejemplo de esa labor. De cualquier forma, los resultados preliminares son interesantes.

En cuanto a la población total, tenemos tres datos básicos. Primero, en el Censo de 2004 se comprobó que nuestro país tenía una población de 3.241.003 habitantes. Segundo, las proyecciones estimaban que en el 2011 tendríamos 3.368.595 habitantes. Finalmente, los resultados totales censados suman 3.113.935 habitantes (9 de diciembre). Es prematuro avanzar a partir de estos datos porque todavía quedan por censar unos 40.000 hogares en Montevideo y no se han completado los relevamientos en los departamentos de Maldonado, Rocha, Colonia y Canelones.

La información confirma los estudios que desde hace años apuntan a los mismos problemas críticos: una población con un crecimiento mínimo; una distribución geográfica desigual; estructura por grupos de edades desfavorable; y una situación crítica en la enseñanza.

Los resultados indican que en torno del 94,8 % de la población es urbana y el 5,12 % es rural. Existe una fuerte migración desde todo el Interior a los departamentos de Canelones y Maldonado.

La situación de la enseñanza es revelada por los datos sobre porcentaje de la población entre 15 y 24 años que asiste a un centro educativo. Ese porcentaje es de apenas entre el 39-40% en cinco departamentos (Rocha, Cerro Largo, Treinta y Tres, Río Negro y San José), entre 41-42% en ocho departamentos (Rivera, Tacuarembó, Durazno, Flores, Soriano, Colonia, Lavalleja y Maldonado), y 43-46% en cinco departamentos (Artigas, Salto, Paysandú, Florida y Canelones). En Montevideo aquel porcentaje es de 59%.

Somos pocos y nos damos el lujo de derrochar nuestro principal capital: la inteligencia de nuestra gente.

"Más preocupante que el número de habitantes es la cultura de la población".

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