Legítima defensa

En los tiempos que nos ha tocado vivir, todos hemos sido testigos de circunstancias inquietantes en casos que podrían enmarcarse en la figura de la legítima defensa. Circunstancias que nos llevan a interrogarnos respecto de hasta qué punto es válida dicha defensa en el marco judicial actual.

Un tema no menor en el Uruguay de hoy, donde prácticamente todos los días se plantean agresiones delictivas que motivan reacciones, muchas veces armadas, de los agredidos.

Es de notar que en ocasiones las decisiones de fiscales y jueces causan desconcierto y preocupación ya que ellas parecen no tomar en cuenta las realidades concretas o imaginadas que se plantean vertiginosamente en el momento en que la persona que, bajo presión y creyendo estar en su derecho, se defiende o procura defender a otros.

Afortunadamente se está en el camino de reevaluar todo lo que entra en juego en este terreno y da la impresión que se están valorando de diferente manera los roles de los protagonistas de hechos delictivos.

En este orden deben tomarse en cuenta de manera muy especial, las palabras pronunciadas sobre el tema por el ex fiscal penal Eduardo Fernández Dovat y el catedrático de derecho penal Miguel Langón. Días pasados ambos dejaron planteados tópicos urticantes tales como casos en que jueces y fiscales no toman en cuenta la situación sicológica de quienes se defendieron de un agresor. La gama de asuntos expuestos es muy de actualidad y llega hasta el caso del que lesiona o mata a alguien que intentaba robarle el automóvil.

No es necesario coincidir en todo con los expositores para aplaudir el paso dado. El mismo abre un debate necesario en este 2011 tan inseguro.

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