Cientos de miles marchan contra ajuste de Cameron

Huelga general por recortes a jubilados y pensionistas

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Londres | Los sindicatos británicos esperan que hasta dos millones de trabajadores del sector público secunden la huelga convocada para el día de hoy para protestar contra una polémica reforma de las pensiones que les haría "trabajar más y recibir menos".

La huelga, que según el gobierno podría costar 500 millones de libras (unos 780 dólares) a la maltrecha economía británica y destruir empleos, afectará principalmente a las escuelas, aunque se prevén también trastornos importantes en los aeropuertos.

El operador de Heathrow, primero del mundo por tráfico internacional, pidió a las aerolíneas que reduzcan hasta "50%" el número de pasajeros de sus vuelos con llegada prevista hoy, para prevenir un eventual caos.

En caso contrario, BAA auguró esperas de hasta 12 horas para pasar el control de pasaportes y, por consiguiente, "anulaciones masivas" de salidas de vuelos.

Para paliar esta situación, el gobierno británico de David Cameron reclutó voluntarios entre sus funcionarios para reemplazar a los hasta 18.000 agentes de inmigración que podrían no presentarse en sus puestos de trabajo, y no descartó recurrir al Ejército en caso de que esto sea necesario.

"La seguridad de las fronteras británicas sigue siendo nuestra prioridad principal. Los planes de contingencia están listos y estamos satisfechos de que se mantendrá la seguridad", declaró el viceministro de Interior, Oliver Henley, en una comparecencia en la Cámara de los Comunes.

El paro, que podría afectar igualmente a la sanidad, los transportes, los juzgados y hasta los museos, cuenta con el respaldo de unas 30 organizaciones sindicales, incluidas la principal gremial de trabajadores del sector público, Unison, y la mayor del país, Unite.

Los sindicatos presentan esta huelga como la más importante desde las celebradas en el Reino Unido en 1979 durante el llamado "invierno del descontento", meses antes de las elecciones que llevaron a la "Dama de Hierro" Margaret Thatcher al sillón principal de Downing Street.

En enero de ese año, 1,5 millones de empleados del sector público dejaron de trabajar en rechazo a las medidas del entonces gobierno laborista de James Callaghan para controlar la inflación.

En tanto, el primer ministro Cameron calificó de "tragedia" esta huelga, sobre todo -aseguró- cuando el gobierno ha puesto una oferta "sumamente razonable" sobre la mesa de los sindicatos, que oficialmente continúan negociando.

Si se adopta la reforma, incluida en el drástico plan de ajuste gubernamental, las pensiones de los empleados del sector público empezarán a calcularse en función del promedio de todos los años trabajados -y no del último salario, como se hace ahora-, aumentarán las contribuciones y se retrasará la edad de jubilación a 66 años en 2020, contra 60 actualmente para casi todos los contribuyentes.

"La mayoría de los trabajadores del sector público son mujeres que tienen dificultades para pagar sus facturas y alimentar a sus familias frente a una congelación de los salarios y una inflación creciente", señaló el secretario general de Unison, Dave Prentis, haciéndole frente a Cameron tras sus declaraciones.

"Estos trabajadores no pueden permitirse pagar más y trabajar más tiempo para recibir menos cuando se jubilen", agregó el sindicalista.

Varios cientos de miles de empleados del sector público participaron ya el 30 de junio en una primera huelga nacional contra esa reforma, en el que fue el paro más importante que enfrentó el gobierno de Cameron desde su llegada al poder en mayo de 2010.

Pese a que esta nueva jornada de acción es rechazada por el 49% de los británicos -contra el 41% que la respalda, según un sondeo del semanario Sunday Times-, los sindicatos han amenazado ya con más acciones en 2012 si no se resuelve la diputa. AFP

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