Ana María Abel
Lic. Ciencias Familiares
Chan Xianmai, de 57 años, se convirtió sin pretenderlo en una ciudadana ejemplar y ha sido premiada económicamente por el gobierno chino. Ella ha declarado que va a repartir el premio con la familia de la niña quien, pese a su ayuda, falleció una semana después de ser brutalmente atropellada sin recibir el auxilio del autor del accidente ni de los transeúntes.
La prensa china recogió junto con la noticia, la ira y el asombro de dirigentes políticos: "Estamos en un declive moral que nos deja el corazón frío ante sucesos como éste", expresaron.
Éste y otros hechos similares dejan al descubierto la también globalizada crisis de valores de las sociedades de hoy. Vivimos con tal rapidez, consecuencia al mismo tiempo del invasivo individualismo que nos acecha y de la agitada vida moderna. Esta mezcla conduce lo que algunos han calificado de analfabetismo moral y de anomia social que está compuesta por irreflexión, falta de compromiso con los demás y desinterés por las demás personas.
Estamos a tiempo de inculcar en nuestros hijos que no podemos dejar el corazón en casa cuando salimos a la calle. En nuestros pueblos y ciudades nos cruzamos con muchas personas, a veces con perros y otras con caballos, pero no podemos ponerlos a todos en el mismo nivel.
¿Queremos una sociedad más solidaria?
No basta con citar en los discursos políticos, institucionales o educativos valores como la solidaridad, la generosidad o la empatía. Es preciso sembrar valores desde edades muy tempranas para poder cultivarlos y cosecharlos más tarde.
¿Deseamos un Uruguay con mejor potencial humano? Necesitamos ser más y sobre todo ser mejores. Es preciso educar en el interés verdadero por los vecinos y compañeros de trabajo, el respeto por quienes transitan las calles a nuestro lado: que nadie nos sea indiferente, especialmente si sufre un percance por pequeño que sea.
Séneca (4 a.C - 65) filósofo, político, orador y escritor romano, criticaba a los retóricos de su época porque se limitaban a enseñar a los jóvenes a discutir para saber refutar a quien pensaba diferente, sin interés ninguno por enseñarles a vivir cívicamente.
Séneca valoraba mucho la solidaridad en la vida social y consideraba que la armonía social era responsabilidad de todos los ciudadanos.
¿Enseñamos a nuestros hijos la diferencia entre la buena vida y una vida buena al servicio de los demás?
flia@iuf.edu.uy
Para tener en cuenta.
Los hijos de alcohólicos tienen cuatro veces más posibilidades de serlo que los de no alcohólicos. Una de cada 10 personas que beben se convierte en alcohólica y la posibilidad aumenta dos o tres veces en los adolescentes. El alcoholismo es una enfermedad progresiva.
La obesidad infantil.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad infantil es uno de los problemas más graves del siglo XXI. En 2011 afecta a unos 42 millones de niños en todo el mundo de los cuales, cerca de 35 millones viven en los países en desarrollo.