Vigilancia

Se anuncia que en breve habrán de instalarse 39 cámaras de vigilancia en varios puntos de la ciudad de Salto. Dicen que la colocación se realizará en el marco de las políticas de prevención de delitos en las que trabaja la Policía de un departamento que cuenta con una importante población flotante derivada del movimiento turístico generado por los centros termales.

La idea luce buena, pero cabe recordar que lo de las cámaras de seguridad ya fue prometido anteriormente a otras zonas del país, sin que ello se concretara. Es de esperar que el sistema sea aplicado prontamente en Salto pero también en muchos otros lugares que requieren un control más severo. Por ejemplo, en Melo, donde fuerzas vivas de la localidad ya han pedido que se compren cámaras similares a las que se prometen a Salto, para ser instaladas en las plazas y algunas calles consideradas peligrosas tanto por su ubicación como por su falta de iluminación.

Y hablando de otras localidades que necesitan vigilancia acrecida y estando a un paso del comienzo de la temporada, da la impresión que todo adelanto posible debería aplicarse urgentemente a nuestro principal balneario. Sí, a Punta del Este donde hasta hace pocos años eran excepcionales los ilícitos mientras que ahora hurtos, rapiñas, estafas, homicidios y otros delitos que, más allá de las últimas y drásticas medidas adoptadas en conjunto con la Justicia, son moneda corriente. Además debe insistirse con el despliegue y la presencia policial, muchas veces olvidado o relegado.

Los uruguayos rodean sus viviendas con rejas, los comerciantes deben armarse para repeler asaltos reiterados y la sensación de inseguridad es ubicua. Esperemos que puedan confiar en las cámaras prometidas.

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