El mundo de la farándula puede ser extremadamente aburrido en ocasiones. En las últimas semanas acontecieron muchas cosas en el Río de la Plata y en otras partes del mundo y, sin embargo, ninguna fue medianamente entretenida. Que sean hechos interesantes o incluso significativos para el ambiente del espectáculo es otra cosa. Pero a veces creo que los hechos más intrascendentes y los más ridículos son los mejores. Y no podemos negar que desde Argentina nos ha llegado una seguidilla de personajes y dichos imperdibles.
Por un lado tuvimos a Luciana Salazar, quien luciendo unos pechos explosivos apenas cubiertos por un poco de tela, le comentó a Susana Giménez lo mucho que le gustaba hablar de economía con su novio Martín Redrado. Y por otro tuvimos al mediático número uno del momento en Argentina: Horacio Cirio. El padre de Jessica Cirio bien se podría llevar todos los premios si hubiera una competencia de figuras televisivas.
El hombre lo intentó todo. Durante años se peleó por dinero con sus hijos, Jessica y Flavio. En estos meses apareció en televisión mostrando cómo vive en la pobreza, vendiendo churros y reclamando un dinero que Jessica, supuestamente, nunca le entregó a partir de la venta de una casa. La semana pasada lanzó un tema de cumbia o reggaeton (¿importa el género exacto?) llamado El baile del churrito. También apareció en una famosa discoteca, convocado por el dueño, como "famoso invitado". Quien haya visto fotos de Horacio Cirio se dará cuenta que no es precisamente la clase de personas que suelen hacer estas cosas.
Pero el hombre las hizo y nos dio bastante para divertirnos.
Como su hijo también salió al cruce para acusarlo de manipulador, Horacio le respondió cantando parte de una canción de Fito Páez en un gesto que intentó ser irónico. Se podrá decir que Cirio es de esas figuras desesperadas por conseguir dinero con las cámaras de televisión y la fama de otros, pero al menos entretiene.