Madrid | Más de una docena de partidos confían en sacar provecho del previsto derrumbe del socialismo hoy y obtener escaños en el Congreso. Y justamente porque las encuestas dan al conservador Partido Popular (PP) ampliamente ganador, tras varios lustros de bipartidismo España podría retornar al sistema pluralista que marcó su recuperación democrática a partir de 1975.
Desde la década del 80, socialistas y populares fueron concentrando cada vez más votos y más diputados. En las últimas elecciones de 2008, PP y PSOE reunieron el 83,81% de los votos -323 escaños sobre un total de 350-. El resto de la Cámara se repartió entre ocho partidos, la mayoría con uno o dos diputados.
No se puede decir, es verdad, que el sistema político español sea rigurosamente bipartidista. Sin embargo, a excepción de Izquierda Unida (con 2 diputados y el 4% de los votos en las últimas elecciones) y de Unión, Progreso y Democracia (con 1 y 1,20%), el resto de los partidos presentes en el arco parlamentario son de ámbito autonómico o regional.
Primero se derrumbó el Centro Democrático y Social (CDS), heredero de los ideales de Adolfo Suárez, que pasó la mayoría de sus votos al conservador PP. Después fue el turno de Izquierda Unida (IU), que de 21 escaños en 1996 pasó a dos en la última legislatura. Ni siquiera los catalanes de centro-derecha de Convergencia i Unión (CiU) consiguieron mantenerse en sus niveles de los años 90.
Si las predicciones se cumplen y -como dicen las encuestas- el Partido Popular obtiene 47% de los votos, y el PSOE se derrumba con apenas 34%, bien podría suceder que las formaciones minoritarias resulten beneficiadas.
Será interesante ver qué ocurre con esos partidos "pequeños". La nueva Unión Progreso y Democracia (UPyD), que ya asomó la cabeza en 2008 con una diputada, prevé crecer. Su líder, Rosa Díez, vasca y de izquierda, ha logrado que su mensaje atraiga a sectores de centro, seducidos por su visión de una España "menos nacionalista" y por su propuesta de reforma de la ley electoral. La Nación/GDA