Escollo

El Proyecto de Fortalecimiento de las Instituciones para la Mejora Educativa en que se ha embarcado el Consejo Directivo Central de ANEP (Codicen) se enfrenta a la oposición del Consejo de Enseñanza Secundaria y de algunos sectores gremiales de ese nivel de la enseñanza pública. Una situación preocupante porque, como lo demuestra una densa cadena de estudios y evaluaciones, Secundaria es el elemento más problemático del sistema educativo de nuestro país.

Por una parte, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria del Uruguay (Fenapes) emprendió una decidida campaña contra el Proyecto de Fortalecimiento. Las críticas son las de siempre: las vacías acusaciones de "neoliberalismo" y, algo más novedoso, la de estar inspirado en "el modelo chileno".

A ello se le sumó el Consejo de Educación Secundaria que el lunes puso en su sitio de Internet un declaración donde afirma que "ha analizado y no comparte las orientaciones generales del Proyecto". Lo que llama la atención porque dos representantes del Consejo trabajaron por meses en la Comisión del Codicen que elaboró el Proyecto de Fortalecimiento. Está en juego mucho más que la suerte de una iniciativa específica del Codicen (por más importante que pueda ser). Los hechos conducen, inevitablemente, a la pregunta de que si el Codicen, el Ministerio de Educación y Cultura y, en síntesis, el gobierno del Frente Amplio, no son capaces de llevar a la práctica una iniciativa de alcance muy moderado, entonces, ¿cómo puede pensarse en avanzar en un acuerdo entre todos los partidos políticos, para sacar a flote la enseñanza en su totalidad? Entretanto, los jóvenes siguen pagando el plato por estas discusiones y demoras.

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