Mal tercio

Antonio Mercader

Acaba de cumplirse el primer tercio del mandato de José Mujica, sus primeros 20 meses en el poder, ese período de gracia que según los políticos avezados es la etapa óptima para concretar las principales iniciativas del gobierno. Un somero cotejo entre las promesas hechas al asumir y lo conseguido en ese lapso resulta desalentador. Veamos.

El más aplaudido anuncio de Mujica en su discurso inaugural fue proclamar sus tres prioridades: "educación, educación, educación". Transcurrida la tercera parte de su gobierno, la enseñanza sigue a merced de los gremios que la paralizan y que, gracias a la malhadada ley de educación, pretenden comandarla. Quizás el mayor símbolo del desconcierto existente es el intento de la DGI de perseguir a quienes pagan por la educación privada, lo cual indica que se quiere castigar a quienes invierten en mejorar la capacitación de sus hijos. El reino del revés.

El plan de vivienda, el "buque insignia" de los proyectos gubernamentales y motivo de los primeros compromisos de Mujica, está fondeado. Nada resulta más revelador que la queja formulada este fin de semana por la ministra del ramo, Graciela Muslera, cuando con voz desconsolada preguntó a sus correligionarios: "¿Cuántos frentistas hay dando una mano?". Sola no puede al parecer, y a la defección de los militantes se añade la de los dirigentes.

La reforma del Estado, declarada "madre de todas las reformas" y exaltada por Mujica en los albores de su debut como pieza clave de su gestión, sigue en veremos. Sobran planes y teorías al respecto, pero lo concreto es poco. Hasta ahora lo más sonado fue el responso que el presidente les propinó a los funcionarios de Ancap recordándoles que no eran imprescindibles y reclamándoles que rindieran más. Eso sí, el número de funcionarios públicos no paró de crecer desde marzo de 2010.

En la última campaña electoral el Frente Amplio señaló la inseguridad como "la asignatura pendiente" del anterior gobierno y anticipó el nombre de Eduardo Bonomi como ministro del Interior "por un tiempo" y "para arreglar las cosas", antes de designarlo algo así como "jefe de gabinete". Hoy, Bonomi continúa penando en su cargo, la criminalidad está en auge y el ministro intenta convencer a su gente, no sin grandes discusiones, que "hay que reprimir porque no podemos dejar que nos maten o roben".

Si alguien considera exagerado este resumen puede repasar las críticas y autocríticas prodigadas el sábado en la reunión de la agrupación de gobierno del Frente Amplio. Allí confirmará lo malo que fue el balance del primer tercio de esta administración realizado por sus propios responsables. Un balance con resultados en rojo que contrasta con la versión edulcorada que suelen brindar a la prensa los eufóricos propagandistas del gobierno. A ellos se dirigió durante esa reunión, Jorge Brovetto, el presidente del Frente Amplio, cuando en tono de reproche inquirió: "¿No sería mejor, en vez de hablar todos los días en los medios de comunicación, trabajar todos juntos?"

Hablar menos y trabajar mejor. Una recomendación válida para todos empezando por José Mujica.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar