En una reciente entrevista, Mariano Arana, empleó un tono altamente crítico al pasar revista a la actual situación de Montevideo. "Pocilgas y aberraciones indecorosas", son algunas de las expresiones que usa para condenar variados aspectos de la ciudad cuya administración condujo como intendente durante diez años. Arana habla de la crisis de Montevideo como si él fuera totalmente ajeno al problema, un astuto estilo de comunicación que supo cultivar cuando estaba en funciones. La culpa parece siempre ser de los demás, sean los vecinos, los funcionarios municipales o sus sucesores en el puesto de mando. Y, paradoja absoluta, ahora propone tomar medidas con los carritos de hurgadores, esa invasión en las calles capitalinas que proliferó durante su mandato. Hábil declarante, sin duda.