ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Una empresa recurrió al Tribunal de lo Contencioso luego de ser descalificada en un llamado de la IMM para la compra de computadoras por US$ 1 millón. Otra firma coincide en que la oferta escogida tiene notorios incumplimientos al pliego.
A nivel político, el tema fue planteado en la Junta Departamental de Montevideo, desde donde el edil nacionalista Enrique Arezo elevó un pedido de informes para conocer los detalles de esta licitación realizada en el último tramo de la administración del ex intendente Ricardo Ehrlich, cuando la directora de la División Tecnología de la Información de la comuna era la actual presidenta de Antel, Carolina Cosse.
La licitación, en la cual resultó adjudicataria una conocida firma de plaza, era para la compra de 1.000 computadoras por un valor aproximado al millón de dólares. De todos modos, la ley le permite a la IMM aprovechar la licitación para hacer una segunda adquisición por igual monto -elevando el contrato hasta los US$ 2 millones- como forma de abreviar los largos y engorrosos procesos de compra que existen en la administración pública.
El 30 de noviembre de 2009, la Comisión Supervisora de Contrataciones que analizó la licitación concluyó que la propuesta seleccionada era la única que cumplía con el pliego de condiciones, situación que dejó dudas al edil Arezo -tras el estudio de la respuesta de la Intendencia a su pedido de informes- y que objetaron las dos empresas que fueron descartadas en el llamado.
Una de ellas, Ritelur S.A., inició una acción de nulidad ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA), según consta en un informe de una abogada municipal del 24 de mayo de 2011 al cual tuvo acceso El País. Si bien la profesional acota que por tratarse de una acción de nulidad contra un acto administrativo "carece de contenido económico", la empresa -que tuvo que comprar el pliego y prepararse para presentarse al llamado- podría recurrir luego ante la Justicia en busca de una indemnización, si obtuviera un fallo favorable del TCA.
La segunda firma descartada por la IMM, Infoland, también reclamó que "se desestime la oferta por no cumplir con lo solicitado" y presentó un largo escrito a la administración -con fecha 19 de octubre de 2009- en el que enumera una larga lista de "incumplimientos" al pliego por parte de la empresa que resultó ganadora.
CUESTIONAMIENTOS. Según Infoland, la firma seleccionada presentó equipos discontinuados para ese momento (Dell Inspiron 530), con menos de 2 slots para memoria RAM, sin puertos seriales y con monitores con un ángulo de visión menor al requerido (más económicos), todo lo cual contraviene el pliego del llamado a licitación.
El informe de Ritelur, en tanto, enumera consideraciones similares y señala que la configuración del gabinete cotizado no tiene las ventilaciones requeridas por el pliego. La empresa que recurrió ante el TCA agrega que tampoco se cumplió en la oferta con la exigencia de "indicar el usuario de Zona Franca que se utilizaría en caso de cotizar en dicho régimen".
En cuanto al modelo "discontinuado" (sustituido por el fabricante por uno más avanzado), Ritelur incorporó a sus descargos una serie de mails con un representante de Dell, en los que -señala- "se nos comunicó que dicho modelo no se comercializaba más".
La oferta preferida con y sin licitación
En el informe de la Comisión Supervisora de Contrataciones de la Intendencia se señala que si "erróneamente" se descartaba la oferta seleccionada, la administración municipal se vería enfrentada a un "dilema" (sic).
En caso de ser anulada -indica la comisión en un informe- "siendo la adquisición de los equipos una necesidad impostergable, debería procederse a una compra (directa) por excepción basada en la urgencia del caso al mismo proveedor, constituyendo un absurdo".
Esto generó la reacción del edil Enrique Arezo. "¿Para qué hacen entonces un llamado a licitación?", se preguntó. "No conozco a nadie de las tres empresas y esto no es contra nadie en particular", añadió el legislador departamental.