Un divorcio muy veloz que suena a la distancia

MATÍAS CASTRO

Mientras leía historias sobre el divorcio de la estadounidense Kim Kardashian me preguntaba por qué este asunto sería importante para el público uruguayo. Después de todo es algo que, aunque llega a través de la televisión (los reality shows de Kardashian se han visto en el cable desde el comienzo), es parte de un fenómeno que se ve desde muy lejos. Es que no se trata de una celebridad tal como las conocemos acá. No es solamente alguien famoso que aparece en televisión y en revistas, sino que es parte de un tipo de celebridades que casi se puede decir que son patrimonio exclusivo de la industria del espectáculo en Estados Unidos.

Ilustremos mejor el asunto. Según el diario The Guardian, por ejemplo, Kardashian ha llegado a cobrar diez mil dólares por cada mensaje que envía a sus once millones de seguidores en Twitter. Ningún famoso en el Río de la Plata llega a la sombra de esa cantidad de seguidores (y aclaro que eso no es una crítica, solo un hecho). A veces conviene tomar algunas cifras con cuidado por lo que lo de los diez mil dólares tomémoslo como algo no confirmado. Lo importante es ver hasta qué punto figuras como ella marcan presencia y parecen tener una enorme influencia en la cultura popular.

Tanta, que el divorcio express que vive ha sido el tema farandulero más comentado en los últimos días. Tanta, que los fanáticos de Kim acamparon en la puerta del juzgado e hicieron vigilia antes de su audiencia de divorcio, solo para manifestarle su apoyo.

Nada de esto acerca la cuestión al público uruguayo. Sigue siendo un fenómeno que existe lejos de la realidad farandulera local. No tenemos famosos millonarios que sostengan sus medios de vida solamente por ser celebridades. Tampoco tenemos grupos de fans que hagan vigilias como forma de apoyar a las celebridades locales. Pero lo que tenemos ahí es un ejemplo de los extremos a los que puede llegar este universo.

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