JUAN ORIBE STEMMER
El Informe sobre el Desarrollo Humano 2011, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), aparece en una coyuntura compleja que incluye desde los acontecimientos a escala global y de muy largo plazo (la población mundial pasó los siete mil millones), hasta factores coyunturales, como la crisis financiera europea, que amenaza el futuro de la Unión Monetaria, y eventos políticos. Entre ellos, la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo Sustentable en Río de Janeiro, el año que viene. Todos estos temas, como surge del Informe, están vinculados entre sí, de muchas maneras.
El tema central del Informe de este año es la interacción entre la sostenibilidad del desarrollo humano (un concepto más amplio que el de desarrollo económico) y la equidad (entendida como "justicia social y mayor acceso de calidad de vida"). Por una parte, señala este estudio, en los 176 países donde trabaja el PNUD, "muchas personas de bajos recursos cargan el peso de una doble privación. Aparte de su mayor vulnerabilidad a los efectos más generales de la degradación ambiental y a la falta de herramientas para hacerles frente, también deben soportar amenazas en su entorno inmediato, ya sea por la contaminación intradomiciliaria, el agua sucia o la falta de saneamiento". Por la otra, el desarrollo supone una creciente demanda por bienes y servicios que, inevitablemente, apareja una mayor presión sobre los recursos y el entorno global.
Hace unos días se anunció que la población mundial ha alcanzado los siete mil millones de habitantes. Para poner esta noticia en su debida perspectiva, es importante señalar que la población mundial recién alcanzó el mil millón de habitantes a principios del siglo XIX (es decir que llegar a esa población tomó toda la historia de la Humanidad hasta el año 1800 aproximadamente). Desde entonces, el incremento de la población se ha acelerado: tomó 130 años llegar a los dos mil millones (1930) y, luego, ochenta años para alcanzar los siete mil millones (2011). La población mundial podría ascender a ocho mil millones en el 2023, dentro de apenas doce años, y a 9,5 mil millones en el 2050. Amanece un nuevo escenario económico, social y político.
El aumento de la población mundial tiene dos facetas. La primera es cuantitativa, la cantidad de personas. La segunda es cualitativa, el desarrollo humano. La calidad de vida ha aumentado gradualmente a través del tiempo. Como resultado, la presión humana sobre la Tierra y sus recursos, aumentará en una proporción mayor que el simple incremento de la cantidad de los seres humanos que la habitan.
El Informe advierte que, si la Humanidad continúa en su avance, "ignorando los graves riesgos ambientales y las profundas desigualdades sociales, pondremos en serio peligro las décadas de avances permanentes de la mayoría de los pobres del mundo, e incluso se podría llegar a revertir la convergencia mundial del desarrollo humano". La alternativa constructiva y beneficiosa para todos es encontrar el camino que combine sostenibilidad con equidad. No será fácil hallarlo y menos aún seguirlo.
"El aumento acelerado de la población mundial crea desafíos inéditos para el hombre".