ANDRÉS OYHENARD
Un estudio técnico de UTE arrojó que el potencial de biomasa que podría obtener si se asocia con UPM para generar energía a partir de esa fuente llega a 54 megavatios. El ente espera por el aval oficial para crear un S.A. y operar en territorio franco.
La evaluación que hicieron los técnicos de UTE sobre la propuesta que elevó la pastera UPM para construir una planta de biomasa en sociedad "fue muy positiva" y es "probable" que el proyecto comience su obra civil el próximo año, informó ayer al El País el director de UTE, Gerardo Rey.
El potencial energético de este proyecto fue estimado en unos 54 MWh. No obstante, el funcionario precisó que antes de acordar la sociedad con UPM, UTE debe contar con el aval del Poder Ejecutivo para que autorice la creación de una sociedad anónima (S.A.) con la pastera, además de habilitar a una empresa pública a operar en una zona franca.
Consultado por la participación que tendría el ente en la iniciativa, Rey indicó que aún no está definido pero seguramente sean partes iguales de ambas empresas.
Estudio. Los ministerios de Industria, Ganadería y Medio Ambiente lanzaron ayer el proyecto "Producción de electricidad a partir de Biomasa" (Probio) que demandará una inversión de US$ 8,5 millones y que busca reducir las vulnerabilidades que enfrenta esta fuente energética en Uruguay, luego de un inicio con "tropezones" que fue reconocido por los privados y el propio gobierno.
Es que a agosto de este año los ochos proyectos autorizados a venderle energía a UTE estaban generando apenas el 43% de la capacidad instalada que tenían en sus plantas.
"Creo que no hay falta de voluntad de los privados sino que estamos transitando por una curva de aprendizaje y por eso creemos que este porcentaje (de 43%) aumentará en un futuro", comentó Rey durante su disertación.
Precisamente, el presidente de la Asociación Uruguaya de Generación Privada de Energía Eléctrica (Augpee), Miguel Fraschini, admitió que hubo una "subestimación" en los costos de inversión que alcanzó el 50%. Por eso, el desembolso por cada MW instalado quedó entre US$ 2,5 y US$ 3 millones.
Además, indicó que hay poca oferta de biomasa disponible y que su precio se "disparó" porque pasó de ser considerado un "subproducto" a un "producto comercial". También algunos proyectos sufrieron desperfectos con la tecnología de combustión que impidió la quema de biomasa por problemas de humedad.
"La realidad indica que todos los proyectos que están en marcha hoy en el país, acumulan un resultado económico peor al estimado en un principio", culminó Fraschini.
Conocer la oferta
Entre las múltiples aplicaciones que tendrá el proyecto Probio se destacan el relevamiento de la oferta de subproductos forestales disponibles en el país y su ubicación, la posibilidad de implantar cultivos energéticos en zonas poco fértiles e identificar las barreras logísticas, tecnológicas y financiera de los proyectos de biomasa actuales.