Ausencia de Tabaré Vázquez despierta danza de nombres

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DANIEL HERRERA LUSSICH

"No puede seguir dando charlas sobre el Plan Ceibal y haciendo bromas irónicamente ante las preguntas: `No seré candidato en 2029`", comentaba hace escasas horas un alto dirigente de la coalición de gobierno.

En los sectores oficiales existe inquietud en unos y, en otros, cierto malestar por la indefinición y los riesgos que implicaría un alejamiento definitivo del Dr. Tabaré Vázquez de la actividad política pública. Pero también se observa una minoría que trasluce cierta satisfacción ante la posibilidad de que el camino quede libre hacia una renovada candidatura.

Sin embargo, los frenteamplistas, cuando se confiesan, reclaman una rápida solución del espinoso tema. Apenas estalló surgieron muchísimas voces indignadas que luego fueron aplacándose: "No tiene perdón, ¡arrimarse a EE.UU.! y solicitar ayuda a George Bush".

Hasta ese momento la figura de Vázquez como candidato en el 2014 significaba para el oficialismo el paso más seguro y decisivo para la reelección. Se había retirado después de cinco años de gobierno con más de un 70% de apoyo popular. Y luego de un año sabático retornaba a los estrados con estudiadas apariciones públicas y espaciados silencios. Un experto en la conducción de los tiempos políticos: discreto, poco amigo de las polémicas o a las piedras del camino, las que sabía evitarlas con habilidad. Ante esos contundentes antecedentes cuando, en una sencilla charla ante estudiantes, relató casi en tono de amena anécdota que se había analizado un eventual conflicto bélico con Argentina y solicitó ayuda a Bush, ardió Troya. Nadie pensó que el medido Vázquez cometería una "gafe" de esa magnitud. Muchos tejieron una y mil especulaciones. ¿A quién dirigió los dardos?

Todo lo que se pensó y dijo tuvo amplia difusión. "Tremendo patinazo, grave error, aparecieron los problemas biológicos", fueron algunas de las cosas que se escucharon en esos días con insistencia, incluso de sus propios correligionarios. Además, se le sumaron duros comentarios desde la Argentina. Estas reacciones despertarían el enojo de Vázquez, que salió al cruce: "¡Ahora todos se sorprenden y se rasgan las vestiduras!"

EL ALEJAMIENTO. El tema continuó subiendo en temperatura y obligó a Vázquez a pedir disculpas, anunciando además su retiro de la actividad política pública. El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, y una comisión intentaron calmar las aguas y procuraron entrevistarse con Vázquez. "No es el momento, vamos a dejar pasar un tiempo", respondió el exmandatario.

Todos quedaron convencidos que era cuestión de días el regreso a los ruedos políticos, pero las horas pasan y la alarma crece en muchos y alienta a otros. Se inició una danza de posibles candidatos, bajo el argumento de la necesidad de una renovación. Los nombres se manejan en la trastienda mientras por lo alto se afirma: "¡Acá no pasa nada, todavía faltan tres años!" Pero son varios los que se preparan en las gateras, listos para la largada.

En ese agitado ir y venir, la última semana la discusión se desvió al Parlamento ante la llegada del proyecto, finalmente aprobado solo por el oficialismo, sobre la anulación de la ley de Caducidad y la imprescriptibilidad de los delitos durante la dictadura. Ahora las miradas vuelven al "problema Vázquez" y a las actitudes de José Mujica y la primera dama, la senadora Lucía Topolansky.

Mujica se encontraba de gira oficial por Alemania cuando le llegó la noticia. "No es una tragedia, no hay que hacer drama y no hablaré hasta llegar a Montevideo y conocer bien a fondo el tema, reuniéndome con mi compañero y amigo Vázquez".

NI POR TELÉFONO. Ha pasado una semana y, ni de la Presidencia ni de Vázquez, ha salido la mínima señal para buscar un encuentro. ¿Se espera que se calmen más las aguas? ¿La realidad no es tan clara para un mano a mano? ¿Todavía ninguno olvida la frase de Vázquez en Nueva York cuando salió a luz "Pepe Coloquios"? ("Mujica a veces dice estupideces", dijo públicamente). Y a su vez, el actual mandatario en Hamburgo, en uno de sus mensajes, lanzó: "Yo creo que aparece gente joven, gente nueva por todas partes y a la larga pienso brindar por ellos. Por eso creo que no hay ninguna tragedia".

Sin embargo no deja de sorprender que no se hayan reunido y que, el secretario de la presidencia, Dr. Alberto Breccia, muy locuaz sobre todo lo que ocurre en su entorno, esta vez nada ha dicho sobre el asunto ni insinuado futuras citas. Unos dicen que por ahora no hay interés de las partes, otros que aguardarán primero la visita de José Mujica a la reelecta presidenta Cristina F. de Kirchner para tener las "manos libres" y unos terceros apuntan al análisis general en la interna de la coalición.

En los comentarios en voz baja del partido de izquierda se insiste en que Mujica y Vázquez nunca se tuvieron una exuberante simpatía. Hoy se apoyan y elogian porque a ambos les conviene. Uno, Mujica, necesita de apariciones de Tabaré apoyando su gestión y, a su vez, el exmandatario sabe que la suerte del actual gobierno le acompaña para la reelección y tampoco olvida que el sector más fuerte es el MPP, liderado por Mujica.

Lucía Topolansky criticó a Vázquez luego de su explosiva charla ante exalumnos del colegio Monte VI. "La última persona a la que recurriría sería a George Bush en caso de un conflicto, la visión de Mujica difiere de la de su antecesor". Pero de inmediato sostuvo que Vázquez es el "candidato", es "mi pollo", aunque casi enseguida aclaró, en una entrevista en Brecha, "que si el expresidente desiste, en el Frente Amplio hay resto para construir una nueva candidatura".

¿RENOVACIÓN? En otras tiendas todos los dirigentes consultados mueven la mano en señal negativa. "Todavía es muy temprano para hablar de candidatos para 2014", señalan, pero senadores como Luis Gallo (Asamblea Uruguay) y Rafael Michelini (Nuevo Espacio) declararon que si Vázquez se retirase, "Danilo Astori sería el candidato natural". En tanto, en el MPP y algún otro sector cercano se habla de Raúl Sendic, actual presidente de Ancap e hijo del líder histórico tupamaro del mismo nombre. Hay más nombres en esa danza, pero por ahora solo aspiraciones.

Mientras, en la mesa de los analistas de mayor peso, tanto independientes como partidarios, se juegan casi todos los boletos al retorno de Vázquez, hoy agazapado contemplando las reacciones internas después de su renuncia. En sectores de la izquierda cayó su popularidad, en especial por el pedido a Bush y Condoleezza Rice. Se le adjudica que "recurrió al imperialismo". Pero en 2006, las relaciones entre Uruguay y EE.UU. eran muy fluidas. No debe olvidarse que estuvimos al borde de concretar un Tratado de Libre Comercio y que, cuatro años antes, el propio Bush salvó a Uruguay del "default", gracias a un préstamo puente de mil doscientos millones de dólares.

A esta altura lo que más llama la atención es que Mujica y Vázquez no hayan intercambiado todavía una llamada telefónica. Sin embargo muchos se preguntan, ¿los dos dirigentes se habrán contactado y mantienen un discreto silencio? Sería un camino propio de la discreción muy habitual en Vázquez, pero bien alejado de la personalidad e incontenible verborragia del presidente.

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