Antártida

Resulta deprimente saber que dejó de funcionar la comisión parlamentaria creada para consolidar la presencia de Uruguay en la Antártida. Surgida en la cámara de Diputados en 2007, permanece inactiva desde febrero del año pasado cuando se inauguró el nuevo período legislativo. La comisión carece de integrantes designados y nunca se la convocó a pesar de que el tema antártico está actualmente a la orden del día entre otras razones por el crecimiento del agujero en la capa de ozono, un problema de interés universal en cuyo estudio contribuye la "Base Artigas".

Esta indiferencia actual de los parlamentarios ante la Antártida contrasta con los bríos con que se instaló la comisión con apoyo de todos los partidos políticos que resaltaron la conveniencia del emprendimiento y se impusieron la obligación de informar, proyectar y legislar en la materia. También señalaron la incidencia de la base en la legitimación de eventuales derechos uruguayos sobre suelo antártico y la relevancia de los trabajos científicos que allí se cumplen, entre ellos el de su estación meteorológica conectada a la red mundial de meteorología.

Cuatro años atrás, aquella comisión legislativa echó a andar en el momento en que el presidente venezolano Hugo Chávez insinuaba la posibilidad de enviar una misión a la base uruguaya y de compartir ciertos trabajos con nuestros militares y científicos.

Su propuesta fue bienvenida y publicitada por voceros del Frente Amplio que instaron a revalorizar la presencia nacional en el continente helado. Con el tiempo, el interés del venezolano por su proyecto antártico se agotó, pero el interés de Uruguay, incluidos sus parlamentarios, debería mantenerse incólume. Su importancia no depende de Chávez.

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