Motitos ruidosas

Sabido es que el uruguayo vive en su cotidiano el tormento de las motitos ruidosas. En ciudades del interior, el martirio es permanente. Pero en Montevideo, la Intendencia podría ocuparse de quienes hacen el mayor ruido. Se trata de los repartidores que trabajan con las motos y que, a toda hora, enloquecen a los vecinos. ¿Será por seguridad vial? ¿Será por moda? ¿Será por ahorro de combustible? Lo cierto es que apenas se oye el taladro de la moto sin caño de escape, hay fuertes chances de que sea un repartidor, y buenas posibilidades de que además, circule a contramano.

Todos en Montevideo lo saben, lo ven y lo sufren. Todos menos quienes en la Intendencia tienen que cumplir con su obligación de inspeccionar y hacer respetar la ley sobre ruidos molestos. Que no hacen nada.

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